De cómo abracé la magia negra (Parte II)


Bien, retomemos el ambiente tenebroso que habíamos abandonado la semana pasada:

Tú que quieres ser guionista, tú que lo eres pero aún no lo sabes, o incluso tú, que lo eres, pero necesitas un poco de reconocimiento porque no te sacan en las fotos al pasear por la alfombra roja, todos nosotros somos seres especiales. Espera ¿qué dices?  “Eso lo serás tú”  “No, tú”  “Tú más”.  Bueno, bueno, como ya dijo el maestro “Señores, dejemos de chuparnos las pollas”… pero qué bien sienta.

¿A que no os imaginabais así la mesa de La Guionista Famélica?

A lo que íbamos. Nosotros, seres especiales, bajamos las persianas, cogemos nuestra taza de café/té/cola-cao, tenemos al alcance de la mano nuestra peli favorita y la tocamos como si fuese virgen (siempre ayuda un incentivo para escribir y ya he dicho que somos especiales), ponemos en nuestro Spotify a Henryk Mikołaj Górecki – Symphony No. 3, Op. 36, “Symphony Of Sorrowful Songs” : I. Lento – Sostenuto Tranquillo Ma Cantabile o… nada, depende de si tienes conexión a Internet. Y cuando ya estábamos a punto de arrancar, de sentir los arrestos suficientes como para poner algo en la maldita hoja brillante, van y nos desconcentran. Admitidlo. Os encanta. La vida viene a rellenar los huecos que os faltan: abrámonos a la vida.

Así que un paquete ¿eh?… bueno. Abrámoslo. Al fin y al cabo ya sabias que esto iba a ocurrir. Ya sabías que al decidir ser guionista ibas a dejar de ser una persona como todas y que miles de aventuras insólitas llamarían a tu puerta. Ya sabías que a los guionistas les pasan cosas extrañas y misteriosas que les hacen dignos de… Espera, espera. Tú. ¿Qué me estás gritando desde las ondas cibernéticas? ¿Que tú eres guionista profesional y nunca has recibido ninguna caja? Já. Tan profesional no serás.

Vamos allá, cúter en mano (debe ser delicado porque está lleno de bolitas de poliestireno). Sí, sí, ya puedo verlo.  Algo brilla al fondo. Es tan hermoso. Es un libro… lo suponía, será algún pedido atrasado de Amazon. ¡No, no…espera! Nunca he pedido un libro con este título.  Y además tiene una carta adjunta.

Querida Guionista Famélica (1):

Hay muchas malas lenguas que dirán desde el ciberespacio que no eres una guionista profesional sólo porque no has vendido ni un solo guión. No las escuches. Sólo los verdaderos guionistas reciben este libro con las indiscutibles directrices para confeccionar la obra de ficción perfecta.

Por ahora este club es muy selecto, así que tratarán de minusvalorarte para que te rindas y  dejar el camino libre a la mediocridad del nuevo milenio. ¡No lo hagas! Estoy seguro de que nuestro grupo de apoyo te será de gran consuelo tras los golpes en las narices al cerrarse las puertas de productoras o tras la descalificación en cuartos de finales de los concursos internacionales. Porque ten una cosa clara: te envidian. Tú eres mejor que ellos y por eso te hacen el vacío.

Lo primero que vas a hacer al terminar de leer esta carta, es firmar en la línea de puntos con tu sangre. Luego, lee el libro, ten fe y si necesitas nuestro apoyo, puedes contactar con nosotros en nuestro foro. Steven, Robert, Lawrence y otros muchos que ya están con nosotros te alentarán y ayudarán en el difícil camino hacia el estrellato más absoluto.

Te queremos,

El hombre de rojo (2)

(1) Cuánta amabilidad. Se dirige a mí con mi seudónimo…para que no comprometa mi verdadera identidad y me sienta libre de publicar esta carta tal y como llegó a mis manos.

(2) ¡Guau! Seguro que es Gene Wilder. Podía haber sido Billy, pero no pasa nada, no vamos a ser quisquillosos.

Voy a llorar de emoción. Este libro tiene un aura magnética que me atrapa y siento la más imperiosa necesidad de rebanarme un dedo y firmar ahora mismo esta misiva con una letra microscópica al final que no me importa no leer y a la que no doy la más mínima importancia.

Sí. Niños y niñas. Así abracé la magia negra. Quizás otro día os explique que es lo que dice el libro.

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Acerca de La Guionista Famélica

La Guionista Famélica.
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