De cómo elegiría a Robert Mckee.


Aquí podemos ver a Robert con la traductora y hablando con un asistente a la ponencia

Bueno, ya lo podéis ir diciendo, os doy mi permiso. La Guionista Famélica no tiene para comida pero tiene para ir a una clase con Robert Mckee.

A ver.

¿Alguna vez habéis estado ante un dilema moral? Pongamos por ejemplo que yo soy una chica Bond de esas superbuenorras, pero no perdáis el foco en mis curvas perfectas, mi pelo largo y sedoso que cae en mechones ondulados y juguetones, mis ojos azules como el mar en calma de una tarde de primavera, mi exuberante atuendo, que os puedo decir que es ceñido y provocador a la par que elegante y autoritario, mis labios carnosos de color carmesí, jugosos y brillantes, mis piernas interminables o mis pechos redondos y… ¡pero qué os he dicho!, ¡que no perdáis el foco! ¿sabéis tan siquiera de qué estábamos hablando? Esto es importante ¿vale? Es un dilema moral.

Pues bien, soy una chavala de tres pares y estoy a punto de enfrentarme a un villano. Como soy una chica muy lista, además de buenorra, me he hecho con las llaves maestras de una caja fuerte privada de un banco suizo donde se esconden los planos para seguirle la pista a una…y bla, bla, bla para atraer su atención y destruirle. El hecho es que el archimalvado, haciendo honor a su rol interpretativo, es también muy malvado y muy listo. Tiene un as en la manga: ha raptado a mi reciente y fogoso amante. Al pobre todavía no le he podido explicar a lo que me dedico, pero creo que a estas alturas ya se habrá dado cuenta. Yo creo que si le salvo, le invito a conducir un coche de carreras en un circuito privado, abrimos una botella de champán a pie de pista y dejo que me poséa sobre capó caliente del Ferrari me perdone…pero nunca se sabe, hay algunos hombres que nunca superan las amputaciones de miembros por parte de supervillanos para llamar la atención de las heroínas…en fin, que me presento en el lugar de la cita. El plan es un intercambio. Las llaves por el chico y el miembro amputado (en hielo sanitario, por supuesto).

Me presento y hacemos el cambio. Todo bien. Hasta que me dice que el momento de su verdadera venganza ha llegado al fín.

Cejas levantadas en un tono de incredulidad, mirada de “vete ya a tomar por el culo y pírate a por tus planos, no se si te das cuenta de que tengo un miembro amputado en hielo sanitario y un hombre muy fogoso al que llevar rápidamente a un hospital para ver si nuestra relación puede finalmente resolverse sobre el capó caliente de un Ferrari o qué”, un dedo medio levantándose y unos labios a punto de expresar explícitamente la mirada que lo acompaña.

Entonces, de improviso, el canalla abre una puerta y al fondo hay un acuario. En el acuario su venganza en forma de mi esposo, al que creía muerto después de que lo diesen por desaparecido hace dos años en una misión en Uganda (porque él también era espía. Sí, no soñéis conmigo. No me junto con cualquiera. No estoy a vuestra altura ni soñando). El agua le llega al cuello pero no sigue subiendo, que raro ¿no?… ¡Oh, Dios! ¡Ahora lo veo! ¡Cientos de pirañas asesinas que entrarán por una compuerta al acuario en sólo 5 minutos (convenientemente marcados por una cuenta atrás digital en color rojo)!

¡Qué aciago día para un reencuentro de tal magnitud! Mientras mi amante bandido pierde sangre por un tubo, mi recuperado amor está a punto de ser devorado por hambrientas pirañas y el archivillano se escapa… tranquilo que sé donde encontrarte, hijo de la gran puta.

Dilema moral: ¿a quíen salvo?

1.- Si mi marido es Ewan McGregor en Moulin Rouge y mi amante es el inteligente y sensible Kevin Spacey en Atando Cabos… ¡Ewan! ¡Qué preguntas!

2.- Si mi marido es Ewan McGregor en Moulin Rouge y mi amante es el sarcástico y torturado Hugh Laurie en el capítulo 2 de la temporada 6 de House…Ewan. Esta me ha costado. Se le veía tan vulnerable en ese capítulo.

3.- Si mi marido es Ewan McGregor en Moulin Rouge y mi amante es Gerard Butler en 300…No creo ni que haga falta decirlo. Bye, bye Ewan. Al fin y al cabo, para mí ya estabas muerto. Corre Gerard, hay que coserte lo antes posible y dentro de 5 minutos aquí va a pasar algo que es mejor que no veas en tu estado. ¿Que quién es el que está haciendo compañía a las pirañas? Ni idea. El archivillano se ha debido de equivocar de tipo, porque ni me suena su cara.

¿Veis a lo que me refiero? Si Ewan McGregor es un buen solomillo con patatas, poco hecho y a la parrilla y una clase con Robert Mckee es Gerard Butler, siempre me fugaré con una clase con Robert Mckee, porque un filete llena el estómago pero una clase con un maestro del guión llena el alma.

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Acerca de La Guionista Famélica

La Guionista Famélica.
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7 respuestas a De cómo elegiría a Robert Mckee.

  1. gerardo dijo:

    temiendo defraudarte, personalmente prefiero el solomillo con papas!!! Los guonistas se encuentran hoy en las mismas condiciones que aquellos que antes buscaban oro. Los que mas ganaban plata, o dinero, en ese entonces eran los que fabricaban picotas. te quiero mucho.

    • Gerardo, allá en las brumas donde te encuentres te voy a contar un secreto, pero que quede entre nosotros. Yo también, en un universo paralelo de armonía y hermandad, elegiría el filete con patatas, pero más allá de eso
      Punto 1: ¿a quién le importa Robert Mckee cuando te he contado una historia superguay en menos de 700 palabras? ¿no le ha molado?
      Punto 2: Partiendo de que lo que quiero es contarte una historia ¿a quién le importa la situación de los guionistas?
      Punto 3: Adoro a los fans. Yo también te quiero, ¡pero que digo! ¡te adoro!, ¡eres la razón de mi existencia cibernética! ¿no serás productor? porque si lo fueses, podría adorarte mucho más.
      Y ahora, voy a beberme un vaso de agua para soportar el hambre y la desdicha junto a Grumito y Tim, que todavía los tengo merodeando por casa.

  2. Akaith dijo:

    A mi Robert Mckee (el debate) me da igual)

    A mi me ha encantado todo el post.

  3. Laura dijo:

    La verdad que no cambiaría a una clase de Robert McKee por ninguna clase de comida en el mundo. El cuerpo puede aguantar hasta 7 días sin comida y hasta 10, sin agua. En algún punto entre el minuto 1 y el final vas a encontrar algo para comer, pero ¡oh, Dios! Una clase con Robert McKee!!!!!! Es DEFINITIVAMENTE Gerard Butler!!!
    Desde Argentina, un humilde saludo de otra guionista famélica, que pronto tendrá la oportunidad de comer en un digno restaurant!

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