La Navidad de una Guionista Famélica


Nunca un guionista verá tan cerca un regalo

Estamos en época prenavideña, niños y niñas. Eso significa para un guionista tristeza navideña.

¿Qué decís por allí al fondo? ¿Que eso no es terreno abonado para la exclusiva infelicidad navideña propia de los guionistas? Estáis muy equivocados, así que si no sabéis de qué habláis, mejor os calláis. ¿Acaso sois guionistas? ¿Acaso estáis famélicos como yo? Pues eso. Punto en boca.

Está bien… voy a daros alguna justificación a lo que digo, pero sólo porque estoy invadida por cierto espíritu navideño (algo que mi jefe, el Hombre de Rojo, que no es precisamente Santa Claus, preferiría que no me invadiese).

RAZONES POR LAS QUE UN GUIONISTA ES MÁS INFELIZ QUE OTROS SERES HUMANOS EN ÉPOCA NAVIDEÑA

Razón 1: Compras navideñas.

Los guionistas no somos tan bohemios como se nos pinta. No vamos con boinas estilo parisino y nos pintamos los morros de rojo pasión (eso las guionistas, se sobreentiende), ni fumamos con estilo y hablamos de Truffaut mientras miramos por encima del hombro a señoras con pieles que salen de Loewe. Por lo menos, no siempre.

Eso significa que, desgraciadamente, no estamos exentos de ciertos deseos materiales que somos incapaces de satisfacer debido a nuestra obvia falta de dinero.

Falta de dinero y compras navideñas. Dos realidades incompatibles.

Razón 2: Cenas navideñas familiares.

Los guionistas también tenemos familias. Ya sabéis lo que significan las familias y la Navidad, una mezcla explosiva a la que todos estamos deseosos de prender llama cada diciembre. Vamos: turrón, cava, recriminaciones de todo tipo, langostinos, uvas, discusiones subidas de tono, pavo, merluza rellena… y un no parar.

Pues bien, los guionistas lo tenemos mucho peor que vosotros, simples currelantes de 9 a 18. Tenemos que soportar comentarios menos aleatorios a los que estáis acostumbrados y sustituirlos por cosas como:

A) – Pero tú, ¿ya has vendido algo?

B) – ¿Tú no eres guionista? Pues a ver si te inventas un buen juego para la sobremesa, que para lo que te sirve…

C) – Ay… ¿no podrías haber salido al primo Kevin María? Mira su madre qué orgullosa está.

– Mama… Kevin María tiene 3 años y acaba de cagar por primera vez en el orinal.

– Sí. A ti no te quitamos los pañales hasta los 5 años. Ya se te veía venir. Ese niño será… funcionario, lo menos.

Razón 3: Cenas navideñas de trabajo.

Ya lo habréis notado. Esta razón es un oxímoron, lo que para los simples mortales viene a ser armonizar dos conceptos opuestos en una sola expresión.

Las cenas navideñas de trabajo no existen para los guionistas. ¿No habéis oído hablar de la soledad del guionista? Desgraciadamente, este hecho es terriblemente patente en diciembre.

Nunca sabremos lo que es pasearse por las gélidas calles vestidos como en pleno agosto para encontrar un taxi a las 4 de la madrugada.

Nunca sabremos lo que significa ser capaz de aparentar lo bien que te cae ese supuesto compañero que te ha puteado todo el año pero esta noche te quiere como a un hermano.

Nunca sabremos lo que es alquilar un minúsculo restaurante amenizado con canciones caribeñas versionadas como villancicos mientras los de la mesa de al lado se ponen gorras de Papá Noel, gritan como desaforados y te lanzan botellas de cerveza vacía mientras escurren el bulto entre la supuesta felicidad que los desborda.

Nunca sabremos cómo es sentir vergüenza ajena por tu jefe, un hombre que consideras más viejo que Matusalén pero se olvida de las obligaciones de su vetusta edad para lanzarse a bailar un reaggetón con un par de maracas cual Georgie Dann desquiciado.

Bueno… ya os hacéis una idea.

Razón 4: Los regalos.

No tenemos.

Nuestras familias creen que somos parásitos. Nuestras parejas hace tiempo que tiraron la toalla y se casaron con dentistas. Nuestros hijos se dieron cuenta de que debían huir junto a su nuevo padre o madre dentista para evitar que empeñásemos sus trompetas o sus Wii.

Menudo plan, ¿no?

Si no voy a tener regalos navideños de parte de todos esos desagradecidos, voy a tener que pedir directamente a la fuente.

Queridos Reyes Magos:

Como bien sabéis, he “vendido” mi alma recientemente a Satanás. Yo nunca he sido de ir regalando cosas importantes a cambio de nada así que, evidentemente, esta vez no iba a ser la primera. El intercambio fue sencillo: mi alma por ser capaz de escribir la obra de ficción perfecta.

Chicos, no os lo vais a creer pero estoy rozando el infierno con los dedos y es absolutamente cálido y acogedor en esta época de frío polar… Vamos, que esta compraventa ha surtido un incuestionable efecto positivo sobre mi capacidad creativa (ya de por sí superior a la de cualquier mortal) y me ha permitido generar cierta historia, con todos los atributos, digamos, de un guión de largometraje que va a cambiar el rumbo de la historia cinematográfica.

Si este fuese un mundo justo pasaría alguna de estas dos cosas:

1.- Hubiese cambiado mi alma por un deseo más específico, tal como: deseo tener la capacidad de escribir la obra de ficción perfecta y que me la compren en cuanto la termine.

O,

2.- Tendría dos almas para poder vender la segunda a un productor.

En cualquier caso, ya no puedo exprimir más al Sr. Rojo y los productores no son tan fáciles de convencer como el diablo.

Por eso, aprovechando estas fechas entrañables y visto que me es imposible rogar a Dios con un jefe tan tiquismiquis, he decidido que vosotros podíais ayudarme un poco con todo esto.

A ver. Ya sé que no hacéis milagros pero vosotros sabéis, al igual que yo, que vuestra llegada suele coincidir con la salida en el BOE de las ayudas a los guionistas famélicos y desesperados que han vendido su alma a cambio de una gilipollez.

Seguro que ya habéis pillado por dónde voy.

Sólo son 40.000 €, pero me vendrían bien para ir tirando.

¡Vaaaaaaaaaa! Haced un poco de magia blanca por mí ahora que ya he agotado toda la magia negra.

Firmado:

¿No soy tierno? Dame 40.000 €

La Guionista Famélica.

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Acerca de La Guionista Famélica

La Guionista Famélica.
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2 respuestas a La Navidad de una Guionista Famélica

  1. lu dijo:

    felices fámelicas navidades para todos los guionistas de este mundo!

  2. Y que Dios nos bendiga a todos, porque lo que se dice darnos de comer 😉

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