Terminando el año: Balada triste de trompeta



Locura y payasos, dos temas recurrentes en Alex de la Iglesia

Queridos niños y niñas: si adoráis a Alex de la Iglesia, si creéis que las frases “¿Tú eres satánico, verdad? -Sí, ¡y de Carabanchel!” son lo más y pensáis que los “Crímenes de Oxford” fue la culminación a una carrera cinematográfica llena de obras maestras, mejor no sigáis leyendo.

No es que no esté de acuerdo en que Alex de la Iglesia haya hecho cosas interesantes y transgresoras a principios de los noventa, incluso me parece bien que tenga acérrimos seguidores, que sé que los tiene. Y de hecho, a mí me gustan algunas de sus películas, como “Crimen Ferpecto” y “La Comunidad”. Pero mucho me temo que “Balada triste de trompeta” no es una de ellas.

Así que estáis avisados: si no estáis preparados no leáis.

Y se hizo el trailer… y el trailer era bueno.

Pero no puedo decir que a mí me pareciera bueno y estaba un poco frustrada, la verdad, porque me suele gustar la sangre, la violencia gratuita y la mala leche.

Pensé: “Vaya, se me está revolviendo el estómago. Esto es el preludio de una película que quiere aparentar mucha realidad donde debería haber mucha fantasía”.

Me explico: todos habéis visto “Kill Bill”… y si no la habéis visto, no sólo debéis dejar ahora mismo de leer esto, sino que debéis ir rápidamente a vuestro… Pero, ¡qué digo! ¡Claro que la habéis visto! Pues bien, estoy segura de que recordáis la cantidad de sangre por centímetro cuadrado de esa película, pero a nadie se le revuelve el estómago con ninguna de las dos partes. ¡Está claro! La acumulación de cosas terribles hace que nos distanciemos y seamos más conscientes de la fantasía. Y no sólo eso. Recordemos la premisa dramática: una mujer reclama venganza. Vamos, que es esperable que vaya a haber algo de color rojo.

Regresando al trailer. Lo vi: estética “interesante”, ritmo trepidante y su único diálogo, algo propio del portero de “Aquí no hay quien viva”… lo que no tiene que estar mal, necesariamente. Pero seguía con ese malestar estomacal. Entonces, y viendo mi transitoria incapacidad para decidir si ir a verla o no, se lo enseñé a mi amigo Anagnórico. Él, que tiene gustos bastante parecidos a los míos y también es guionista, saltó literalmente del sillón porque le parecía impresionante y quería ver la película lo antes posible.

“Si a él le parece tan cojonuda, ¿quién soy yo para negarme a ver a un payaso dando machetazos?”, me reproché.

Y se hizo la oscuridad en la sala… y la oscuridad era buena.

En los trailers disfrutamos de uno genial sobre exorcismos: “El Rito”, con el deslumbrante Anthony Hopkins. ¡Ñam, ñam! Y después empezó la película.

Y se hizo la película… pero, ¿de qué iba?

***Aquí empiezan los spoilers***

¿Iba de un muchacho que pierde a su padre en una guerra injusta? ¿Iba de la obsesión de ese muchacho por una mujer maltratada y las consecuencias que de ello se derivan? ¿Iba de reírse de cosas como el franquismo y la religión?  ¿Iba de la locura? ¿Iba de Carlos Areces en pelotas?… esto lo digo porque aquella visión atroz bien podrían habérmela evitado.

Pues bien, iba de todo eso y al final no iba de nada. Meros retazos inconexos que pretendían ser un ejercicio de transgresión trasnochada.

Vamos a dividir cronológicamente la película, como hace un buen carnicero: separando la carne del hueso.

El padre del protagonista preparándose para dar candela

1.- La Guerra Civil: el elemento recurrente del cine español, con ese regustillo rancio que los espectadores ya no soportan más. Pero, ¿cómo será desde el punto de vista de un hombre al que le molan tanto las cosas un poco a lo bruto? Pues a lo bestia. Un Kill Bill vestido de payaso con un machete en la mano. A priori podría estar bien y a posteriori también. A mí me pareció un poco facilón poner a Santiago Segura con tutú, una peluca de rizos rubios y barba de varias semanas a dar mandobles a diestro y siniestro, pero no se puede negar que llamar la atención, la llama. Y empezar una peli tan fuerte pues está bien.

Curro Jiménez más chulo que un ocho

De repente aparece Sancho Gracia haciendo de malo malísimo subido a un corcel como en sus años de “Curro Jiménez” y eso también impone porque sabemos que la va a liar, pero se queda en agua de borrajas como planting. Luego, el ya crecidito hijo de Santiago Segura, quiere rescatar a su padre y pone una bomba en el Valle de los Caídos montando un cirio del tres. Ahí se vuelve a encontrar con Sancho, que mata al padre, y aquí podríamos tener la semilla de la terrible venganza… pero no.

Así que pasa el tiempo y el niño vengador se convierte en Carlos Areces, al que todos tenemos en mente como parte de la Muchachada de Joaquín Reyes, por lo que estamos predispuestos a ser bondadosos con él. Por esas risas que nos solía regalar.

El payaso triste sin maquillaje

Bien, pues esa falta de carisma que nos hacía tanta gracia en “La Hora Chanante” y otras porque creíamos que era a posta, resulta que también aparece aquí y ya no trata de hacer gracia. El niño vengador (que en plena adolescencia pone una bomba y que de mayor se podría haber convertido en un revolucionario con capa y espada) se ha convertido en un tipo anodino, un mindundi ninguneado por la vida que no encaja con lo que hemos visto hasta ahora.

2.- El tema del circo y sus anexos: me gusta. Es lo mejor de la

Un diseño artístico excelente

película. Tiene un encanto especial porque retrata la vida de unos outsiders. La cutrez de una España a medio construir. La ropa setentera de colores y estampados que no encajan. Las pelucas imposibles. La lucha porque siga el espectáculo pese a todo porque hay que comer.

Una pareja hecha en el cielo

Carlos Areces llega a ese circo para ser payaso como su padre. Allí se encuentra con una mujer que ni le tiraría un pedo a la cara de lo impresionante que es y se enamora de ella. Ella es como el perro del hortelano y tiene un novio payaso abusón. Así que les hace carantoñas a los dos: al maltratador porque folla como los ángeles y al protagonista porque… bueno, porque es el protagonista. No hay otra justificación. Y es desolador porque, al tomar esa decisión de guión o de reparto, se carga la credibilidad: ES IMPOSIBLE QUE NOS CREAMOS QUE SE ENAMORAN

La tercera parte en discordia

3.- El triángulo amoroso: de Areces y de la mujer impresionante ya hemos hablado. El que falta es el payaso abusón: Antonio de la Torre. Que hace de un maltratador tan asqueroso y vicioso que levanta él sólo cada escena que antagoniza. Podríamos plantearnos: esta mujer vive en un sinvivir. Por un lado se enfrenta a un demonio y tiene miedo de dejarle pero le molan sus pantalones más que a un tonto un lápiz. Por otro lado, tiene a un perro faldero colgado hasta las trancas de ella pero… es Carlos Areces. Sinceramente es complicado. Así que se pasa la película de uno a otro y de otro a uno en una vorágine de degradación física de la que sólo ella se salva. Y cuando hablo de degradación física me refiero a que los dos pretendientes quedan desfigurados y destrozados.

Lo que nos lleva a la parte más incongruente e inconsistente del relato, que llega cuando Areces le machaca la cara al maltratador (rollo pasivo agresivo) para defender a la chica y huye de la policía.

4.- Una serie de catastróficas decisiones:

La locura: alguien se puede volver loco y hacer cosas raras. Pero, ¿tan raras como huir a un bosque, quedarse totalmente desnudo y cubierto de barro durante mucho tiempo y comerse un ciervo crudo sin ser el “Último Superviviente”?

Sancho Gracia Returns: resulta que Areces, en su locura, no ha ido a parar a un bosque normal, sino al coto de caza de Sancho Gracia, y éste, después de unos veinte años, ¡¡es capaz de reconocerle!! Como estar desnudo impone mucho, ¡¡Areces se deja atrapar por él!!, se convierte en su esclavo y es usado como si fuese ¡¡uno de los perros de Sancho!! Como Areces es pasivo agresivo, estará incubando algo ¿no?

Franco, el hombre bueno: como Sancho es un tipo malvadísimo

El Malísimo con Franco

y favorable al régimen franquista, invita al Generalísimo a una cacería. Pero a Franco no le gusta que trate tan mal al perro-muchacho. Lo repite varias veces: “Ay, no me gusta lo que haces con este hombre”, “Ay, esto tiene que acabar”. Y yo pensé: ¡Ole, ole, ole!, esto sí que es echarle huevos a la cosa… a ver cómo lo arreglas. Un segundo más tarde, Areces le pega un mordisco de aúpa al dictador, que amablemente le acercaba la mano al pseudo cánido. Me eché a reír al unísono con el resto de la sala, pero fue como una canción de Georgie Dann. Sí, hombre, esas que te parecen divertidas cuando estás en el fragor de un baile en la plaza de tu pueblo a las doce de la noche de un día de verano. Al día siguiente te levantas y no te la descargas en tu iPod para escucharla de nuevo. De hecho, te sientes un poco mal contigo mismo cuando, recordando la noche pasada, te das cuenta de que tu carrera de filosofía y tu máster en literatura comparada no te han servido para nada.

Es decir, reflexionemos: ¿para qué ha servido todo ese inciso tremendamente irregular y fuera de contexto que es la huida de Areces a un bosque? ¿Para qué ha servido que nos mostrasen la historia del padre muerto y la venganza? ¿Para qué sirve Sancho Gracia? Pues ha servido para que nos riésemos durante tres segundos y nos cabreásemos con esta película para los restos. Porque en mi pueblo, donde en las noches de verano suena Georgie Dann pero todos tenemos carrera y máster, eso se llama manipular descaradamente al espectador. Se llama generar expectativas donde no las hay y se llama construir una idea con ínfulas a partir de un chiste malo.

Voy de liberado por la vida. Vaya, hombre, cuando ya no hace falta: como es imposible mordisquear a un dictador y no morir en el intento, consideran oportuno “sacrificar” al perro-muchacho.

Entonces nuestro amigo tiene una revelación mariana con la cara de la tía buena y decide desatar su venganza por doquier. Para ello confecciona un traje de payaso con accesorios y vestimentas religiosas con una habilidad que ya quisieran algunos diseñadores de moda y se planta una especie de mitra de obispo en la cabeza. Se quema la cara con ácido y una plancha… a saber con qué finalidad, y empieza a matar a todo el mundo.

Y yo me pregunto, ya sé que en la España de los setenta no había muchas opciones religiosas, pero si quería ser transgresor, hacer pupa donde más duele, levantar una voz a favor o en contra del fanatismo, de la locura o de lo que sea, ¿no hubiese sido mucho más efectivo que el traje de payaso hubiese sido de imán o de rabino? Espera, que oigo vocecillas en lontananza: “¡Que no somos tan transgresores! ¡Que lo fácil es meterse con algo que no va a ponerme en una lista negra!”. Ya lo decía yo.

¿En serio? Esta mujer ni miraría al protagonista

5.- Pero, ¿esto se acaba o no se acaba?: claro que sí, pero para eso hay que retomar lo que dejamos abandonado antes del chiste de la cacería. Areces vuelve para matar al maltratador, a la tía buena y a quien se le ponga por delante. El clímax, como no podía ser de otra forma es en el Valle de los Caídos, y es tan largo como innecesario. A estas alturas nos ha dado tiempo a pensar que esta película no se centra, te ha robado 8 euros y se ha reído de ti a la cara, así que casi ni me acuerdo del final.

***Y aquí acaban los spoilers***

Salimos del cine preguntándonos qué hemos hecho mal en esta vida para creer que este guión es malo. Ha ganado en el Festival de Venecia y está nominado al Goya. Tiene que ser bueno por obligación. Toda esa gente sabe más que nosotros, ha hecho más películas, son más famosos y sus guiones ganan premios. Nosotros no somos nadie. Si acaso, unos guionistas famélicos que escriben después del trabajo. Pero no os olvidéis de algo: también somos espectadores y estamos cabreados.

Acerca de La Guionista Famélica

La Guionista Famélica.
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6 respuestas a Terminando el año: Balada triste de trompeta

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  2. anrafera dijo:

    Interesante cuanto expones…y a tener muy en cuenta. Gracias. Saludos y buena semana.
    Ramón

  3. Hola Ramón,
    ¡Muchas gracias por tu visita! Es un placer tenerte por aquí.🙂
    Saludos,
    LGF

  4. Miguel dijo:

    Muy de acuerdo. A mí me pareció una película deshilvanada, algo arbitraria, excesiva. Álex ha echado en falta el talento narrativo de Jorge Guerricaechevarria.

  5. Marti dijo:

    Desde mi punto de vista haces un analisis muy superficial de la pelicula. Te basas solo en lo que los personajes dicen y hacen pero no en lo que transmiten en su conjunto por lo que pierdes los matices que dan cohesion a la historia. Por ejemplo, la situacion psicologica de la chica durante la pelicula es muy interesante. Ella no esta enamorada de ninguno de los dos. El uno la tiene dominada por el miedo y el otro no es mas que su antitesis, miedo y pena no son amor y es eso lo que la lleva a vivir en la infelicidad.
    Otra de las cosas a favor de la pelicula es la definicion de los personajes principales y secundarios. Que no te puedas enamorar del payaso triste no quiere decir que desde el principio se respete la conitnuidad y la evolucion de su personaje. Es un tipo que pocos querriamos como amigo, con tan poca sangre en las venas que parece que solo se ha dejado arrastrar por la vida para llegar a donde esta y eso hace que sea mucho mas atrayente ver como se va involucrando practicamente sin querer en la “aboragine de destruccion”.
    Para acabar, decir que tanto la fotografia como la postproduccion me parecen extraordinarias.
    Una vez dicho todo esto, comentar que no soy familia ni seguidor de Alex De la iglesia pero en particular esta pelicula me parece recomendable.

  6. Kitty dijo:

    No estoy de acuerdo con tu análisis. Me parece que el guión de esta película sirve sobre todo para expresar ideas simbólicas, y no importa mucho que sea creíble. Lo que sí importa es un análisis más profundo del tratamiento de la imagen, de los mitos históricos, cinematográficos y culturales, y de la psicología bruta de los personajes. Aparte del protagonista, me parece que los otros personajes funcionan como instancias, representaciones, que rodean a Carlos Areces (único personaje que sigue una evolución).
    El triángulo amoroso es también un esquema psicológico : el triángulo de Kernett, o sea persecutor/perseguido/salvador, tres instancias que cambian de sitio en un mismo triángulo, según el punto de vista o la evolución de la situación.
    Por otra parte, hay un claro proceso de animalización del protagonista que ya se anuncia desde el principio de la película, con la imagen del león que viene cerca del niño cuando llevan a su padre. Simboliza de manera muy clara la pérdida del carácter humano y la entrada en la bestialidad. Para mí justifica muy bien la visión de un Carlos Areces desnudo y sucio. Y si querías evitar imágenes desagradables, desde el principio no tenías que ver una peli de Alex de la Iglesia. Este proceso lo utiliza Alex de la Iglesia bastante a menudo, de forma no muy sútil (como lo de los buitres en La Comunidad, por ejemplo). El protagonista se hace más y más bestial, cruel, por mimetismo al payaso tonto (cuya animalización se hace completa cuando lo llevan a un veterinario en vez de un hospital).
    Una precisión para lo de “Sancho Gracia Returns” : es capaz de reconocerlo por la medalla que lleva Areces, que aparece en la foto que tiene de él niño.
    En cuanto a lo del final en el Valle de los Caídos, creo que A.I.E lo hizo voluntariamente largo, como forma de autoderisión. Me explico : la película es también una reflexión acerca del cinema, por eso todas las alusiones a leyendas cinematográficas como Tarantino, Hitchcock, la película Freaks, los payasos asesinos y hasta Moulin Rouge… Pero también es una reflexión acerca de la propia obra de Alex de la Iglesia, y la escena del Valle de los Caídos no puede sino hacer pensar en la huída de Julia en la comunidad (que también fue una escena innecesariamente larga y penosa). Creo que el tío quiso burlarse de sí mismo.
    Para acabar, a mí me parece que esta película es la más interesante y reflexionada de A.I.E y los actores fueron increíbles.
    Perdona si hay errores, que soy francesa.

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