De cómo coincidí con Tadeo Jones (y Mario Casas)


No os lo vais a creer, eso por descontado, pero el ayer mismo me pasó una cosa de las de flipar en colores.

Estaba sentada en casa escribiendo, cuando llamaron a la puerta… vale, vale, esta no es la parte de flipar en colores. No seáis impacientes que todo llega.

Como ya sabéis, cuando llaman a la puerta pasan cosas extrañas. Normalmente, mi casa se encarga de personas no deseadas como Hacienda, la Muerte o comerciales del Círculo de Lectores, así que si ella había permitido que alguien interrumpiese un momento de lucidez literaria es que era importante.

Me levanto pensando en lo peor y abro la puerta con cierta reticencia. Miro a un lado y al otro. Nadie. Cierro la puerta. Vuelven a llamar. Ceja levantada. Mirada torva. Siguen insistiendo.

Jones, Tadeo Jones

Abro y me encuentro a Tadeo Jones en la puerta. WTF? Le cierro la puerta en las narices.

Inciso.

Lo siento, estoy en estado de shock. ¿Qué hace un ganador de dos premios Goya frente a mi puerta… y sin renderizar? Me muero de vergüenza. No sé vosotros, pero yo soy una chica muy recatada y se le veía parte de las líneas de colores. Eso es algo muy privado que debe quedar entre él y su modelador preferido.

Voy a por una bata y vuelvo a abrir la puerta.

— Tadeo Jones. ¡Qué sorpresa! — sonrío mientras le lanzo la bata y miro a otro lado —. ¿Cómo tú por aquí?

— Señorita Famélica, buenos días — me saluda con cierta timidez tocando el ala de su sombrero —. Espero no molestarla, pero necesitamos su ayuda urgentemente. Han secuestrado a nuestro Product Manager y sin él no podemos seguir rodando mi nueva aventura.

— No tengo ni idea de por qué crees que yo puedo ayudarte con tu problema — digo yo, mientras pienso que no voy a dejarle entrar. Todavía recuerdo cuando Bitelchús me destrozó la casa. No se puede confiar en personajes de ficción.

— Porque es Pedro Solís. ¡Pedro necesita nuestra ayuda!

— Bueno, Pedro me cae bien, pero no le conozco tanto. Lo mejor es que llaméis al 091…

Vestida de comando daba más miedo, de verdad.

Tadeo baja la cabeza un poco decepcionado. De las sombras surge un sombrero puntiagudo.

— Vamos Tadeo. Vamos a buscar a una guionista verdaderamente satánica.

¡Lo que me faltaba! La Bruxa, ganadora de un premio Goya, vestida de comando con su ratón subido al hombro.

— ¡Eh, eh, eh! Mucho cuidadito con lo que dices. Yo soy la guionista más diabólica que vas a encontrar en todo el país. ¿Ya sabéis dónde está?

— Claro que lo sabemos. Está en el Club — dice la Bruxa, guiñándole un ojo a Tadeo —. Pero no podemos entrar si no vamos con un socio.

Tadeo siempre dispuesto a la aventura

Hummm, no sabía que Pedro había vendido su alma al Hombre de Rojo… claro, ahora me cuadra todo. Cojo mi bolso, la Bruxa lanza un conjuro y nos presentamos en la puerta del Club ipso facto. Entramos. Socios de rancio abolengo cuchichean mientras pasamos. No está bien visto traer a Dibus. Elitistas…

Tras una puerta cerrada se oyen gemidos. Nos tememos lo peor. Tadeo tira la puerta abajo pero Pedro está sentado tan tranquilo y Mario Casas llora desconsolado a sus pies. La Bruxa lanza un conjuro paralizador. El ratón se lanza hacia Mario Casas y, con un golpe diminuto de maestro karateka, le deja para el arrastre.

La Bruxa se tira a los brazos de Pedro.

— Pedro, nos temíamos lo peor — dice Tadeo —. Hemos venido a rescatarte del malvado Mario Casas.

Total: lo que pasaba es que hacía diez horas que Mario lloraba desconsolado pidiéndole a Pedro que le convirtiese en un dibujo animado. Parece que le cuesta un mundo mantenerse en forma y ahora que la animación española está de moda quiere estar en todo. Malditos actores.

Y no os creáis, de esto salió algo bueno:

1.- Pedro consiguió una foto firmada de Mario Casas.

2.- La Guionista Famélica abrió por primera y única vez la Sala  Misteriosa (aunque cómo conseguí la llave es otra historia) y nunca se volvió a saber de Mario… un momento ¿qué Mario?

A morderse las uñas hasta 2012

¿Que no os lo creéis? Peor para vosotros. Lo que no os vais a creer es la calidad de cine de animación que se hace en España. Para descubrirlo, lo único que hace falta es ponerse a ver “La Bruxa” de Pedro Solís (ganadora de un Goya)  o pasarse por la web de Tadeo Jones y ver sus cortos: “Tadeo Jones” y “Tadeo Jones y el Sótano Maldito”, de Enrique Gato (ganador de dos Goyas). Se os pondrán los dientes largos.

A ver si podéis esperar hasta el 2012 para ver su primera película.

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Acerca de La Guionista Famélica

La Guionista Famélica.
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6 respuestas a De cómo coincidí con Tadeo Jones (y Mario Casas)

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  2. Deanganga dijo:

    Que aventura mas alucinante. Desde luego te pasan unas cosas increíbles. Como termino todo, tomandose la bruxa un gin-tónic? 🙂

  3. Nico Matji dijo:

    Vaya post divertido!

  4. Pingback: The Rite (El Rito) | Cambio guión por comida

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