Placer culpable en serie


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Pillines, os gusta aunque no lo admitáis.

Una de las últimas coletillas inglesas que se ha colado en nuestro vocabulario junto a “cliffhanger”, “reboot” y “teaser” es “guilty pleasure” o sea: placer culpable.

Un placer culpable es cualquier cosa que mientras la haces te sientes genial. Eso sí, si alguien te pregunta por esa cosa, contigo lo de San Pedro y el canto del gallo se queda corto. Vamos, que es algo entre tú y tu libidinosa pantalla del iPad.

¡Cerdícolas!, no va por ahí la cosa. Si queréis poneros de nata y fresas hasta las trancas y luego llorar por la figura perdida de vuestra adolescencia, no sigáis leyendo… o sí, que a lo mejor os ayuda a pensar en otras cosas.

Yo, que hace tanto que no como que se me ha olvidado, me tengo que conformar con otra clase de placeres culpables. Los de las series de televisión.

¿Qué tiene que tener una serie para sentirte taaaaan avergonzado/a de verla?

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Ella estaba ahí antes de ser Claire Underwood

1.-Ser un culebrón. Admítelo, viste “Santa Bárbara”, viste “Falcon Crest” y por supuesto, como toda España, viste “Cristal”. Está en tu ADN, así que no merece la pena negarlo. Los culebrones son el panem et circenses del entretenimiento y los americanos, que lo saben, le echan algo, como a las hamburguesas del McDonalds. Nos drogan con resoluciones llenas de suspense emocional, personajes maniqueistas, tramas planas y horizontales que nunca se acaban, como en los lacrimógenos electrocardiogramas de “Anatomía de Grey” y apabullantes puestas en escena. Y nunca, óyeme bien, nunca, puedes escapar.

2.-Tías bellas y tíos elegantes. Pero no en plan la belleza del culo de Kim Kardashian y la elegancia estilo Scarface. Más bien el estilo “me levanto por la mañana ya maquillada y con las pestañas postizas impecables y tú que eres un simple mortal no eres capaz de dormir con un modelito de pijama que sirve igualmente para un cóctel en la Casa Blanca de 10.000 euros y que no se te arruge mientras te das la vuelta en la cama porque yo duermo como el Conde Drácula” para las chicas, y un “siempre voy con traje y corbata, afeitado y bien peinado” para los chicos. Porque seamos sinceros, la tolerancia para considerar elegante a un hombre es mucho más baja.

3.-Mucha pasta. Y si algún personaje no la tiene, la finge. Y la finge mucho mejor que el que la tiene. Y si no la tiene, la roba. Y si la roba, mejor para la trama que siempre hay alguien que le puede mandar anónimos para chantajearle. Y nada de una carta a ordenador. Tiene que ser dramático. Las extorsiones tienen que estar hechas con trocitos de letras cortadas de diferentes revistas. Si no, no sirve. Y los que tienen pasta, tiene que ser pasta gansa. Con mansiones rancias y herencias en fideicomisos. Con servicio y lamborghini incluido.

4.-Un misterio tan estúpido que ni se entienda. Esto es importante para poner en marcha la trama. Si no hay misterio no hay serie. Y lo más importante: que ese misterio afecte a alguien muy rico y bello y/o elegante y que nunca se solucione.

5.- La protagonista/s deben ser mujeres. No hay mucho que comentar.

Me imagino que ya sabes cual es tu placer culpable, ¿no?

Pues por si te mola la reincidencia ahí van algunos para añadir a tu cola de reproducción. No me des las gracias que yo vivo para que los sábados por la noche te quedes apalancado en casa comiendo basura y haciendo binge-watching.

Mujeres

Con buena ropa los males son menos

1.- Mujeres desesperadas

8 temporadas en 181 agonizantes episodios. Cadena ABC.

Incidente desencadenante: una de ellas se suicida y nos narra todo con voz en off desde el ¿infierno?

Encaja perfectamente con el placer culpable de la generación “Naranjito”. Quien no haya visto esta serie que tire la primera piedra. No me extenderé más que para decir que ninguna mujer por muy desesperada que esté se pone una falda corte lápiz para cocinar ni mantiene el tinte pelirrojo en su pelo a menos que se llame Bree Van de Kamp. Y como eso es una tortura para cualquiera se hace imposible dejar de mirar, como un accidente ferroviario.

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Quince años tiene mi amor

2.- Pequeñas mentirosas

7 temporadas en 160 hipnotizantes episodios. Cadena ABC.

Incidente desencadenante: una de ellas desaparece misteriosamente y nos narra todo con voz en off desde el ¿infierno?

Cuatro chavalinas de quince años que parece que le han robado la ropa a sus madres y más pintadas que un cuadro expresionista viven sus vidas soltando una mentira tras otra porque sus figuras de referencia no las enseñaron que con esa edad no son personas adultas. Ni son maduras. Ni tienen que liarse con sus profesores del instituto. Ni tienen que conspirar para matar. Ni tienen que tener sexo incestuoso. Ni le tienen que dar lecciones a sus padres. Y lo más importante: no tienen que ser tan bellas y con tanto dinero.

Una “Mujeres Desesperadas” para las nuevas generaciones.

No, no quiero verla. Me niego. Jamás… bueno, nunca digas nunca. Un poquito. Pero solo un poco.

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Me suena esa pose

3- Criadas y Malvadas (Devious Maids)

4 temporadas en 49 electrizantes episodios. Cadena Lifetime.

Incidente desencadenante: una de ellas muere y gracias a Dios no narra nada.

Para todos los adultos que echabais de menos “Mujeres desesperadas”. Esta serie trata de la vida de unas criadas -que ya me gustaría a mi ser una criada como esas-, cuya amiga es brutalísimamente asesinada y se proponen descubrir quien lo hizo.

Claro, estas no sirven como lo hacía Gracita Morales. Estas trabajan para multimillonarios y estrellas del cine. Y son bellas y elegantes. Hay mucho glamour en limpiar los baños, ya lo decía mi madre. Muy entretenida. Con unos secundarios muy bien logrados. En fin, un placer culpable para chuparse los dedos.

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Dos rosas con espinas

4- Revenge

4 temporadas en 89 apasionantes episodios. Cadena ABC.

Incidente desencadenante: el padre de la protagonista  es acusado falsamente de un crimen que no cometió y ella se convierte en una samurai con pelo Pantene para limpiar su nombre y el de su familia.

Vamos, que es el “Conde de Montecristo” en tacones. Por supuesto su padre era rico y ella es bella. Tiene un hacker bisexual como mano derecha y se la rifan varios chulapos pero  no es feliz porque tiene mucho dolor interno y eso la hace ser un personaje multifacético.

Mucho cuidado con esta. Si empiezas no acabas.

scandal

El Presidente y la chica, chica, bum

5.- Scandal

6 temporadas en 91 apabullantes episodios. Cadena…sí, ABC otra vez.

Incidente desencadenante: la protagonista es una profesional liberal bella y con pasta que ha conseguido aupar a un gobernador guapete hasta la presidencia de los Estados Unidos. Entonces el Presidente hace un Bill Clinton y ella tiene que salvarle del proverbial escándalo.

Ojo con esta serie. *Spoiler leve porque se descubre rápido* Si no sois de los que veis House of Cards hasta la trama política os puede parecer seria, pero se perdona porque la protagonista se tiraba al presidente, la primera dama está al tanto y en fin… mola mazo. *fin spoiler* Si no os gusta la trama horizontal pura es vuestra serie porque cada capítulo tiene trama autoconclusiva y entretenida. Todos los trapos sucios son un placer ¿que no?

¿Venga, cuál vas a ver primero? No, no me lo digas. Ninguna… guiño, guiño.

Acerca de La Guionista Famélica

La Guionista Famélica.
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