De anuncios japoneses y actores de Hollywood

No sé vosotros, pero si yo fuese una rutilante estrella de Hollywood, lo primero que haría para asegurarme un hueco en la historia cinematográfica, el Oscar honorífico a los 90 y, lo más importante, un buen fajo de billetes en un paraíso fiscal, sería marcharme a Japón para hacer un anuncio que inmortalizase mis capacidades actorales. No penséis ni por un segundo que con eso me estoy aprovechando de ser una estrella adorada por millones de fans worldwide.

No.

Y, a título personal, ¿quién no ha soñado con ir a Japón alguna vez? Dicen las leyendas que tan pronto te bajas del barco y tu esclavo gestiona el ricksaw con los autóctonos, comienza la aventura: jovencitas vestidas de muñeca gótica con grandes y expresivos ojos, extraños hombres de negocios que duermen en nichos y se protegen con katanas, niños con mascotas amarillas que gritan “¡Pika, pika, Pikachu!”… y, por supuesto, los dragones. No hay que olvidar a los dragones.

Ya lo sabía bien la guionista y directora Sofia Coppola. No se pueden desaprovechar las oportunidades que te da la realidad y no plagiarla antes de que lo haga alguien con más talento. Evidentemente, no se puede ser taaaaaan fiel a la realidad como para que la gente se piense que les estás metiendo una trola. “¿Quién me tomaría en serio —se preguntaba Sofia— si contase la verdad y enseñase las típicas luchas a vida o muerte de los samuráis?”.

Nadie.

Total, que al final decidió hacer una película sobre famosos que hacen anuncios en Japón. Aunque no sé si fue antes el huevo o la gallina. Vamos, que si los famosos fueron a Japón para hacer anuncios o si los anuncios ya estaban y el cine hizo una copia de la realidad o si estamos en un universo paralelo donde hay clones cutres de personas que, antes de ver ciertos anuncios, respetábamos.

Aunque, seamos sinceros, ya nadie respeta a Arnie, así que podéis reiros a gusto.

Arnold Schwarzenegger

Un anuncio sublime que presenta la bebida energética por excelencia. Ya os habréis dado cuenta, pero este anuncio es como la vida misma: un político de dos metros y 180 kilos acompañado de una mujer exótica huye al más mínimo problema con dos tirillas salidos de “Grease” para esconderse en unos baños públicos y transformarse, a golpe de anfetamínico refresco, en el hombre volador de ojos brillantes y con excelente gusto en el vestir que llevaba en su interior.

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Misfits: Nathan vuelve, baby!

Tercera temporada Misfits

La suerte está echada.

Si ya os estabais mordiendo los muñones por ver la tercera temporada de Misfits, la mejor serie de ciencia-ficción de la última década, vuestros miembros sangrantes os agradecerán un descanso.

Después de ese glorioso final de la segunda temporada, en el que nos dejaban en ascuas sobre qué superpoder comprarían nuestros inadaptados favoritos, E4 se lanza con un previo a la tercera temporada el 15 de septiembre.

No es un secreto que Nathan nos abandona… lo sé, es duro, pero siempre nos quedará Simon. Así que, para despedir a Nathan como Dios manda, cerrar su arco de personaje, y porque, seamos sinceros, si desaparece como si nada, la avalancha de paquetes bomba que les iba a empezar a llegar a los estudios no iba a ser nada en comparación con la famosa anécdota de los cacahuetes y la cancelación de Jericho por la CBS, le hacen un capítulo especial llamado “Vegas, baby!”.

QUÉ SERÁ

Joe será el nuevo inadaptado.

Joe será el nuevo inadaptado.

Un capítulo especial en el que Nathan abandona la serie y deja paso a un nuevo personaje encarnado por Joe Gilgun, del que todavía no han facilitado el nombre. Según E4, el nuevo actor se unirá a la pandilla y será el encargado de hacernos olvidar a Nathan, si eso es posible.

QUÉ CONTARÁ

El especial se centra en Nathan, of course, y nos narrará cómo traza uno de sus “ingeniosos” planes para hacerse con mucha pasta en Las Vegas gracias a su nuevo superpoder (aunque por ahora no sabemos cuál es exactamente).

QUIÉN ESTARÁ

Ya han avanzado que Marnie y el pequeño Nathan Jr. (nacido en el especial navideño con el que terminaron la segunda temporada) seguirán cerca de Nathan, como una extraña y desestructurada familia… Sin embargo, niños y niñas, no sé si recordaréis cierta foto en la que Simon y Alisha salían frente al cartel de Las Vegas.

¿No os encanta tener esa sensación de que todo encaja a la perfección? Por mi parte espero grandes cosas de esta nueva temporada. Habrá que esperar hasta octubre. Mientras, no sigáis comiéndoos las manos. Las necesitaréis para darle al play una y otra vez.

¿Cómo que no sabes qué es Misfits? Eso no tiene perdón, echa un vistazo aquí, anda, y reza por ver todos los capítulos antiguos antes de que empiece la tercera temporada.

ACTUALIZACIÓN

El capítulo, en directo, desde Las Vegas, Baby! Seguir leyendo

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Y cuando creíamos que lo habíamos visto todo…

"Sobre esta rueda, construiré mi imperio".- Quentin Dupieux

No se a vosotros, pero a mí me fascina la capacidad de convicción que tienen algunos guionistas y/o directores para sacar adelante sus proyectos… a ver, a ver, no empecéis a mover la cabeza como un perro de salpicadero y a lanzar sonrisas condescendientes sin haber escuchado lo que tengo que decir.

Como acabo de venir de vacaciones estoy más dispuesta que otras veces a aguantar impertinencias ciberespaciales, pero las justitas, monines.

La cuestión es que me he dado cuenta de que últimamente en el Itunes Movie Trailers ponen cualquier cosa. Debe de ser como la lista de los 40 principales. Pagas y ya estás en el número 1 como por arte de magia… porque si no, no tiene explicación. ¿Es que nos hemos vueltos todos indies, o qué?, “Sí, todos menos tú” parecen escupirme desde el gran bastión de la modernidad.

Pues que os den.

Y ahora, para que veáis, me resarzo haciendo mofa y escarnio de este par de gloriosas piezas creadas por la “nouvelle nouvelle vague” que merecen más aplausos que Truffaut, Godard, Rivette, Rohmer,  Chabrol y Melville juntos.

Porque ellos lo valen.

Ese ojo me hace sentir vulnerable. Lee mi alma.

The Rubber

Del visionario guionista y director Quentin Dupieux, nos llega esta obra de arte, atentos, sobre una rueda de coche psychokiller llamada Robert que asesina a sus víctimas explotando sus cabezas. Ahí es nada.

Pero no os dejéis convencer por mi favorable crítica y vayáis corriendo a la cola del cine. No, hombre. Tenéis que ser personas con criterio propio. Hay que ver el trailer y luego ya veremos. Ya sé que es difícil contenerse con un story line con tantísima fuerza, pero merece la pena. No vaya a ser que gastemos el dinerín para nada… que no va a ser el caso, pero más vale prevenir.

Asombroso, ¿no? Yo creo que el nombre de Quentin va a pasar a la historia gracias a Mr. Dupieux, ¿quién dijo Tarantino? ¡¿Dónde va a parar?! Dupieux, el gran cineasta del siglo XXI.

¿Qué me decís de su estilo Neo-Western? Esa pedazo de rueda como un Llanero Solitario que se desliza bajo el árido sol. Un rebelde, un paria, un trozo de goma abandonado por su llanta y resentido con el mundo. Enfrentado a la autoridad en un duelo a muerte. Enamorado de una mujer hermosa que nunca podrá poseer. Engañado, humillado… vamos, que ni ducharse tranquilo le dejan.

Un cla-si-ca-zo.

Ya nunca volveréis a ver un desguace de la misma forma.

¿Con ganas de más? No me extraña. Sois unos pequeños adoradores de La Guionista Famélica, ¿eh? Yo también os estaba echando de menos… pero no nos pongamos sentimentales, que no va conmigo.

Ese troll no parece amistoso

Troll Hunter

Del director y guionista André Øvredal, únicamente conocido por destrozar el guión de “Future Murder” hace más de una década, llega la unánimemente aclamada por crítica y público “Troll Hunter”.

No os quiero estropear el trailer, pero va sobre unos cazadores de trolls.

Estaréis pensando que cazar a un troll nunca fue difícil. David el Gnomo ya les daba vuelta y media cada vez que se le ponían a tiro. Aunque claro, David era siete veces más fuerte que tú… y, seamos sinceros, los trolls eran más bien gilipichis.

Estos usan más la fuerza bruta que otra cosa… pero mirad, mirad.

¿Quién dijo que el estilo documental murió con “La Bruja de Blair” y ese pedazo de moco cayendo en visión nocturna, en primer plano, todo verdoso y liquidoso? Nadie.

Acabáis de verlo con vuestro propios ojos. El estilo documental, cámara al hombro y visión borrosa que tan bien viene a los de efectos especiales, siempre es una apuesta segura. Si ya se persiguió a Godzilla, al bebé gigante de “Cariño, he agrandado al niño” y a los tornados de “Twister”, ¿por qué no hacerlo con esa gran figura aterradora que nos acosa en el subconsciente general y con la que todo el mundo tiene pesadillas como es el sanguinario troll?

Tiene mogollón de sentido.

Sin embargo, en lo más profundo de mi corazón helado, no dejo de preguntarme: “¿por qué? ¿qué les han hecho?”

Está claro que el hábitat natural del troll común es el desolado páramo de las estepas norteñas. Son seres estúpidos que viven aislados y sólo requieren una o dos víctimas anuales. Vírgenes extraviadas o jóvenes que practican sexo ilícito y prematrimonial en lugares recónditos. Nada por lo que sentir pena.

Desde aquí lanzo un grito en favor de los trolls. ¡Dejadles vivir! ¿Acaso no tienen sentimientos superficiales como la mayor parte de nosotros?

SAVE THE TROLL © *

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El primer guión

Un poco pasado de moda, pero bohemio.

Queridos niños y niñas que os disponéis a leer esto con la ligera aunque expectante sospecha de que podría tratarse de algo útil, un faro de sabiduría entre tanta oscuridad… ¿acaso no sabéis quien soy? ¡maldita sea! ¿la gente no aprende o cómo va la cosa?

Soy La Guionista Famélica… eso debería decir algo de mí y de mi falta de éxito en la vida. Así que por vuestro propio bien, no os hagáis ilusiones pero seguid leyendo porque una cosa es tener éxito y otra muy distinta escribir guiones.

Claro que no tenéis por qué fiaros de mí. Simplemente id a la cola del paro y preguntad. Aleatoriamente, con calma, no me muevo de aquí… pero si no os apetece, tranquilos. Os he hecho un estudio exhaustivo sobre el tema.

A la pregunta “¿Es usted guionista?” en la fila para renovar la prestación:

– Un 65% de personas con los cascos del ipod puestos, sonrieron y dijeron: “No, gracias”

– Un 30% me susurraron al oído que dirían que sí por una propinilla.

– Un 4% me confundió con un funcionario público y trataron de prenderme fuego.

– Del 1% restante no estoy preparada para hablar. Es demasiado duro.

En definitiva, ¿este ejercicio de empirismo científico trata de decirnos que no hay guionistas en paro?

Claro.

Porque ser guionista no es una profesión. Es un hobbie. Todo el mundo lo sabe.

Hay personas que coleccionan envoltorios de chocolatinas victorianas, otros,  libros antiguos de brujería, algunos, reliquias incorruptas de santos… hay gente para todo ¿no? El expolio es rentable y aunar ocio y negocio es tentador.

Luego están los que hacen cosas, como casitas de mazapán en medio del bosque o corte y confección con piel humana. Admito que son hobbies minoritarios pero ¿acaso les pagaban? ¡No!, son personas que hacen algo sólo por vocación. Pues eso.

Beware! El gnomo malvado acechando

Total, que los guionistas aunamos estas dos grandes disciplinas: hacemos guiones y luego los coleccionamos. Los guardamos en un cajón para acariciarlos de vez en cuando. Eso sí, bien registrados. No sea que el gnomo malvado que acecha por la noche nuestro despacho sea capaz de venderlo antes que nosotros.

Sin embargo, encantadores corderitos, para entrar en el grupo de los atenazados por la alargada sombra del terrorífico ladrón de ideas, primero hay que tener una. Y luego convertirla en un guión. Vamos, que si sois de los que creéis que el bachillerato fue mazo de duro y que los sketches de los Monthy Python a ti te saldrían con la minga, este hobbie no es para ti… ¡Eh! ¡mira, tron, subwoofers para tunear el buga al 50%!

Ahora que nos hemos quitado de encima a esos canis con ínfulas, podemos seguir adelante.

MI PRIMER GUIÓN – DO IT YOURSELF!

Materiales:

1.- Interés. Algunos guionistas aventureros odian el cine y tengo que decir que ese binomio fantástico no presagia nada bueno. Eso sí, se adoran a sí mismos y tienen un montón de ideas autobiográficas. Si eres uno de esos, hazte monologuista… en serio, ahórranoslo.

2.- Creatividad. Si eres uno de esos que has creído tener la idea más innovadora en guiones desde “Memento” mientras mirabas embelesado las caprichosas formas de las baldosas del baño, tengo que darte un par de noticias. La primera, que ya se hizo un plagio. La segunda, que ahora, Christopher Nolan tiene abogados. No lo intentes. “¿Y si es hacia un lado en vez de hacia atrás?” podría preguntar alguien¡Entonces sí, claro que sí! ¡haz una obra maestra!.

3.- Oficio. Lo mismo que nuestro saqueador de dedos momificados de Santa Teresa conoce los pormenores de la anatomía mística, el guionista, en su hábitat natural, no permite a nadie acercarse a su mando a distancia, visiona con deleite horas de cine, series y programas de televisión basura acompañado de alguna bebida bohemia y estudia libros de dramaturgia. Si su verdadero trabajo se lo permite acude a clases y soborna a productores. A veces, si le queda tiempo, escribe guiones.

Empezando:

Como todo el mundo sabe, los guionistas somos personas misteriosas, con capacidades ocultas y poderes comparados a los de Carrie… demoniacos  e imprevisibles. Sabedores de la responsabilidad que ello conlleva y por el bien de la humanidad, nos escondemos en nuestras casas y no nos comunicamos con otros guionistas en la idea de que una acumulación de energías creativas en espacios concurridos podría ser el fin de la existencia de todo lo conocido.

Kevin Williamson... superando a "Dawson Crece"

No pasa nada si estás pensando en escribir un guión en plan: “Acabo de salir de ver “Scream 4″ y yo podría hacerlo mejor”, pero la cosa pasa a mayores si empiezas con afirmaciones como: “Después de varios años analizando “La Poética” creo que estoy preparado”

Entonces, amiguitos, estáis perdidos.

La mañana de autos te levantas de la cama y al mirar tu reflejo en el espejo del baño notas que llevas la marca de la bestia en la frente, pero tranquilo, sólo la ven otros guionistas. Así podrás huir cada vez que reconozcas a uno. No vaya a ser que os crucéis y se desate el Apocalipsis.

A lo que quiero llegar con todo esto es que nunca vais a tener la oportunidad de hablar con otro guionista, así que empezad a conformaros con lo que yo os cuente. Que para vosotros, pequeños visionadores compulsivos de Tarantino os parecerá  más insoportable que la despedida de Frodo en “El retorno del rey” y para vosotros, satánicos adoradores de Haneke os parecerá más caótico que un fallo de racord.

A mí, plin. No se si sabéis que he vendido mi alma al Hombre de Rojo para escribir la obra de ficción perfecta. No puedo perder el tiempo pensando en gente corriente.

Escribiendo:

Cuando yo era pequeña, tenía una profesora. Era una bruja de tres pares y en sus clases prefería explicarnos la necesidad de llevar una buena manicura para triunfar en la vida que otras cosas. De esa mediocre no aprendí más que los quitaesmaltes con acetona no son buenos para las cutículas… pero no nos dispersemos.

De otra maestra menos prosaica aprendí que para ser creativo hay que usar papel. Parece ser que el cerebro responde de diferentes formas según cómo se le excite. Usar papel y boli favorece al escritor. También beber agua y hacerse vegetariano. Eso es opcional, pero ayuda al tránsito.

Syd Field, el gurú de los principiantes.

Y no os puedo contar muchas cosas más sobre la escritura. Es una actividad muy personal y supuestamente ya habéis leído a Syd Field o Robert McKee. Ellos saben más que yo de estas cosas.

Aunque creo que sí que os puedo decir cómo escribir puede destrozar vuestras vidas.

Paso 1.- Decide que tu existencia ha llegado a un punto en el que estás tan confiado y cómodo que es hora de abandonar tu zona segura.

Paso 2.- Renuncia a tu puesto de trabajo como funcionario público. Nada de excedencias, eso no es vivir peligrosamente. Para ser escritor hay que vivir en el filo.

Paso 3.- Enciérrate en tu casa. Haz maratones de películas y series. Tú solo. No puede ser que haya parásitos cerca que hablen mal de George Lucas.

Paso 4.- Escribe una obra maestra después de haber destrozado tu casa, tu coche y la colección de envoltorios de chocolatinas victorianas de gran valor que guardaba tu ser querido más cercano cuando buscabas esas emociones ocultas que todo escritor torturado necesita aflorar.

Paso 5.- Trata de venderla.

Paso 6.- Enséñasela a tu madre. Te cubrirá de besos y dirá sólo para tus oidos que eres lo más lindo y creativo del universo.

Y se acabó.

¿Os habéis dado cuenta de que en el paquete no entra la parte jugosa de los dividendos? y seamos honestos, tu madre es tu madre. Eras un crack cuando tocabas con el piano de Casio una melodía prefijada.

Haciendo limonada

Ya has fracasado en la vida. Como cabría esperar, no te gusta nada. Y cuando una tipeja flacucha va a la cola del paro a hacer encuestas sobre temas sensibles, te conviertes en ese 1% de guionistas que nos da mala reputación a los demás… te detienen, vas a la cárcel y te ocurren esa clase de cosas que si te haces monologuista podrían llenar locales enteros. Las pastillas de jabón siempre hacen gracia, ¿no?

Quedáis advertidos.

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Un final de película

Con este título y después del tiempo sabático que me he tomado para hacer cosas que os pondrían los pelos de punta, podríais pensar que he decidido abandonar esta vida de hambre y desdicha para dedicarme a cuestiones más lucrativas.

¡Pues no! ¡Jamás!

La Guionista Famélica es inmune al desaliento. Seguirá escribiendo mientras le quede una débil caloría que mueva sus deditos huesudos hasta el teclado del ordenador. Eso no quita para otras cosas… ¿eh? que las escritoras también necesitan un descansito de cuando en cuando.

Total, que no os voy a hablar de un final de los malos, sino de los buenos. Porque hay finales que a mí, particularmente, me gustan tanto que me olvido del resto.

No quiero ser agorera, pero ese barco no parece muy estable

Seamos sinceros, comentar el final de las películas o de las series no ayuda a ser el alma de la fiesta… si es que sois de esos débiles que anteponen a las personas sobre el arte. Sin embargo, yo vivo a tope. Me gustan las emociones fuertes y no le tengo miedo a nada. Por ejemplo, recuerdo que no le tuve miedo a una pija que me lanzó su melena despectivamente cuando le conté que “Titanic” tenía poco misterio porque acababa hundido. Fue todo un drama pero me sobrepuse… lo sé, lo sé, hay ciertas cosas con las que no se puede jugar y una de ellas es Leonardo DiCaprio. Pero ya os he dicho que lo mío es estar ahí, a tope.

Pero no nos desviemos del tema. Si estáis buscando una lista de los finales más memorables en formato top ten estilo “Bueno, nadie es perfecto” o “Francamente, querida, me importa un bledo” no estáis en el lugar adecuado. Podría ser que alguna vez me diese por ahí, pero ¿para qué hacer cosas que ya ha hecho todo el mundo? Como guionista de desbordante belleza y creatividad me siento en la obligación de ofrecer cosas menos típicas.

Así que preparados… listos… ya…

Monty paseando a Doyle

La última noche (The 25th hour)

Dirigida por Spike Lee y escrita por David Benioff (basada en su novela homónima). Se puede decir con total tranquilidad que el final de “La última noche” es uno de los más hermosos y elegantes de la historia del cine. No sé si le pasa a todo el mundo, pero mantengo una relación de amor-odio con Spike Lee. Le amo cuando hace de director y le odio cuando hace de guionista. La mezcla de ambas facetas casi nunca me gusta. Supongo que es porque no soy negra ni neoyorkina. Y aunque sea un director-guionista occidental, cuando trata temas tan locales, por lo que a mi respecta, podría estar viendo una obra de arte y ensayo ucraniana. Sin embargo, “La última noche” la ha escrito otra persona, David Benioff, un muchacho que empezó como profesor de literatura y acabó escribiendo cosas como “Troya” o “X-men: Lobezno” (si queremos desprestigiarle) o “Juego de Tronos. La serie” o “Brothers” (si queremos darle un voto de confianza).

Spike Lee, con cara de circunstancias.

Esto es interesante y merece un momento de reflexión. ¿Qué es lo que hace que una persona escriba cosas como “La última noche” y luego escriba “Troya”? Porque, a ver, ¿¡habéis visto “Troya”!?… pues si no la habéis visto tenéis suerte de mantener los ojos dentro de las órbitas. No es que muchas personas se lean “La Iliada” por placer, pero yo soy una de ellas y recuerdo que cuando vi “Troya” pensé que “Los diez mandamientos” de Cecil B. DeMille me divirtió mucho más. Una pena, porque la mezcla Wolfgang Petersen y David Benioff prometía lo suyo. Total, que no todo el mundo está preparado para escribir épica bélica histórica. Y a esto es a lo que iba. ¿Escribir cosas que no se te dan bien y hacer una mediocridad o dedicarte exclusivamente a un tema que te sale bien?

Es un dilema acojonante.

David Benioff, con patillas de Lobezno

Con un poco de información quizá la cosa tenga más sentido. Veamos. La filmografía de David Benioff no es muy extensa y ya os he dicho que era profesor. Entre clase y clase se dedicó a escribir su primera novela “The 25th hour”, que, obviamente, tuvo muy buena acogida, le pidieron que hiciese el guión y rodaron una película. Después de eso ya no te vas a volver a dar clases, ¿no? Yo me agarraría a cualquier cosa para lanzar a esos pequeños cócteles molotov de hormonas a lo más profundo del abismo de Helm. ¿Que me dicen que escriba una adaptación de Homero? ¡Pues claro que sí! ¡Como si me dices que adapte la frase de una pegatina!

La proverbiales piernas de Aquiles

Vaya, que ya nos entendemos, ¿no? Y salió mal. ¿Por qué? Porque “La última noche” es un drama intimista y en “Troya” lo más intimista de la película son las pantorrillas de Brad Pitt.

¿Que si debió hacerlo? ¡Sí! Claro que sí. La reputación no importa tanto. De hecho, ¿alguno de vosotros sabía como se llamaba el guionista de alguna de estas películas? ¡NO! Pues eso. La mierda se la comen los directores. Los guionistas pueden decir que el director cambió el guión si resulta un fiasco y, si es un bombazo, quien se tiene que enterar ya se ha enterado.

Total, que David hace lo que le da la gana y a mí me gusta más cuando hace dramas intimistas (a falta de ver “Juego de Tronos”, eso sí). Para muestra, echad un vistazo a “Brothers”.

Pero volvamos al final de “La última noche”. Es un final marcado por un estilo de dirección. No he leído la novela, así que no puedo asegurar que no se trate todo lo contrario y que lo que marque la dirección sea el estilo narrativo de la novela. Pero es igual. La cuestión es que no es una película muy común.

Edward Norton, Philip Seymour Hoffman y Barry Pepper.

Narra las últimas horas antes de entrar en prisión de Monty Brogan, un narcotraficante de Nueva York condenado a siete años por posesión de drogas. Monty está interpretado por Edward Norton y se encargan de que caiga bien desde el principio. Para tratarse de un tema que en manos de otro podría haber dado lugar a una masacre de tres pares, en manos de Spike y David nos encontramos con un desarrollo minimalista y una trama de gran contención centrada en las dudas del protagonista acerca de la traición.

Sin embargo, no hay que dejarse engañar. Debajo de toda esa aparente falta de acción bulle una fuerte violencia. Violencia de pensamiento y de actitud, de agresión pasiva, de ruptura de clichés y de pérdida. No es coincidencia que toda la película esté marcada con una tristeza profunda fruto de los atentados del 11-S y que la cicatriz dejada por el World Trade Center se exponga de una forma tan manifiesta y al tiempo tan casual.

“La última noche” es una película brutal y terminar una película así es muy difícil. Queremos al personaje. Sabemos que nos han manipulado para que le queramos. Sabemos que merece ir a la cárcel pero no queremos verlo. Queremos que huya y sea libre en su infelicidad. Alejado de Nueva York, el centro de su universo.

Y eso es lo que nos dan… pero, ¡cómo nos lo dan!

Una verdadera obra de arte.

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Beginners

Una judía vengativa, un cantante enamorado y el Dr. Parnassus en un pack.

Estoy enamorada de esta película por venir… y no solo es porque elegiría siempre a Ewan McGregor en cualquier dilema existencial entre dos actores. Bueno, un poco de eso hay, pero poco.

A ver… ¿qué puedo decir en mi defensa? No pude ver “Trainspotting”. Cualquier fanática se hubiese tragado semejante bazofia. Admito que eché una ojeada pero no pude. Era repugnante desde todos los puntos de vista y eso nos alejó durante mucho tiempo a Ewan y a mí. La culpa fue de una compañera en mi escuela de cine que estaba absolutamente loca por McGregor. Yo no sabía por aquel tiempo que era posible que una muchacha, con la friolera de  dieciocho años, estuviese tan enamorada de un póster, así que comenzó a darme un poco de asco verla todos los días poniéndole ojitos a su carpeta.

Entre clase y clase, la miraba. En la cafetería, absorta entre conversaciones de Truffaut y Jim Jarmusch, lanzaba miradas asesinas a cualquiera que acercase un café a su amor, temiendo que cualquier pulso frágil derramase líquidos traicioneros. Se la llevaba al baño con la excusa de repasar los apuntes…aunque sospecho que no repasaba nada de nada.

Un día saliendo del aula de montaje me llevó a un lado y me confesó que acababa de patentar un forro ignífugo para proteger su tesoro más preciado. No le gustó nada mi comentario, inocente a la par que incisivo, sobre lo avanzada que iba la tecnología textil de la prenda íntima.

Bueno, decir que no le gustó es quedarse corto. Comenzó a señalar al póster de Ewan McGregor diciendo que jamás llegaría a ser una guionista con éxito si no amaba el cine con tal fuerza y apasionamiento que me doliese. Como la dolía a ella. Después de esa bochornosa afirmación, se la llevaron a rastras y no volvimos a saber de su vida. Probablemente se haya convertido en la presidenta del club de fans de Crepúsculo y haya hecho una fortuna con su forro ignífugo.

Pero esa no es la cuestión.

Este era el póster del demonio

Todo este circunloquio iba hacia el póster maldito. Ese póster había llevado a la locura a uno de mis congéneres. Sopesando el hecho de si debía decantarme por dar crédito a una fantasía tan descabellada como que un pedazo de papel tuviese algún poder maligno o plantearme que quizás el hecho de haber encontrado un montón de botes precintados de anti-psicóticos en su taquilla tenia algo que ver en su estado, me decidí por la muchísimo más sana opción del poder satánico. Porque claro, ante el poder satánico no hay quien se libre.

Total, que el póster era de “Trainspotting”. En un arrebato de desenvoltura juvenil me puse a verla y enseguida entendí que solo a una trastornada le podía gustar esa mierda y el mierdoso de Ewan McGregor, así que escupí sobre la carátula del VHS y volví a Hitchcock. Como Dios manda.

Ya sabéis, es algo parecido a lo que le pasa a la gente cuando ve “American Psycho” y ya nunca más puede ver a Christian Bale como una persona normal.

Pero no lloréis por mí. En este caso la historia acaba bien. Años después y siguiendo este extraño sentido del gusto que me caracteriza, fui a ver “Moulin Rouge” aun sabiendo que en cuanto apareciese McGregor bien podría estar rodeado de corazones y acariciando cachorritos que yo le recordaría cubierto de mierda… y se hizo el milagro. Ewan me gustó por primera vez y ya no le cambio por nada.

Las duras relaciones paterno-filiares al descubierto

Los caminos de los musicales son inescrutables. Eso demuestra, que aunque vosotros no lo sabéis, bajo esta capa de perfección, belleza y desbordante inteligencia sazonada con un poco de mala leche late un cariñoso corazoncito.

Por eso y por este trailer que vais a ver ahora mismísimo, he decidido que “Beginners” va a ser un “must have” en cuanto se estrene.

Pero, vedlo por vosotros mismos…

¿Qué os decía? Está escrita por Mike Mills, también co-guionista y director de “Thumbsucker”. Como habéis podido observar el trailer es simplemente brillante: un hombre ve cómo su vida cambia en un

Ese perro es clave. Estoy segura.

momento cuando descubre que su padre tiene cáncer terminal y es gay. La película explora la relación entre padre e hijo y como las personas se enfrentan al amor y a la pérdida. Los que la han visto en la premiere en el Toronto International Film Festival dicen de ella que es una “rara gema” y creo que a la vista está. Es la magia del guión: puedes contar una y mil veces la misma historia, puedes partir de la idea más sencilla o la más descabellada y que se convierta en una joya como la que Mike nos va a regalar en breve. Porque Mike Mills no es Zack Snyder. ¿Recuerdas el bate Zack? Todavía pende sobre tu cabeza.

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Webserie con Jack Bauer: “The Confession”

No, no es Jack Bauer a punto de casar a su hija a punta de pistola.

Cuando llevas siete temporadas seguidas de “24” como le pasa a una servidora, empiezas a notar sudores fríos pensando en que sólo te queda una y Jack Bauer desaparecerá de tu vida tal y como llegó, con un Damm it!

Sniff…

Por eso y en previsión de esta separación forzosa, ahora le sigo en @RealKiefer aunque no es lo mismo, claro. Kiefer no es Jack. Kiefer es un tío guay que responde a los mensajes, pone fotos de cómo prepara pollo asado para la cena y todos los días escribe una frase de ánimo para alegrarnos antes de irse a la cama porque Kiefer es todo un señor.

Pues bien, cuando sigues a alguien, acabas sabiendo en que está metido ahora que se le acabó la bicoca de tío duro. Y qué mejor que otro tío duro para olvidarse del primero… aunque me da la sensación de que Kiefer nunca ha considerado su carrera de actor como lo más importante de su vida, así que igualmente podría haberse puesto a hacer de zombie 2 en “The Walking Dead”. No importa. Todos le adoramos desde “The Lost Boys” (Jóvenes Ocultos) y “Flatliners” (Línea Mortal) aunque el buen gusto nos impidiese ver las cosas de serie B típicas de una siesta de sillón frente a la tele que nos regaló durante años, siempre nos quedaban “Los tres mosqueteros” o “Algunos hombres buenos”.

Kiefer, dando miedo con esos pelos

Pero no nos desviemos. Como decía, ahora mismo está inmerso en un nuevo proyecto: “The Confession” una webserie que se estrena de forma gratuita en Hulu, aunque no intentéis verla desde España. Internet no es global pese a lo que digan las malas lenguas. Sin embargo, los amiguitos de Hulu nos permiten lanzar una petición para que comiencen a emitir en lugares recónditos como España.

A día de hoy llevan 8 capítulos y cada capítulo dura unos 6-7 minutos como máximo.

¿Y DE QUÉ VA?

Pues tiene un planteamiento muy sencillo. Un Hombre se presenta en una iglesia (Kiefer) la víspera de Nochebuena y entra en un confesionario donde se encuentra un Cura interpretado por John Hurt.

Inciso: ¿soy yo o este hombre, y con hombre, me refiero a John Hurt, ha sido siempre viejo? ¿Será porque le tengo grabado en la cabeza como el adorable “Cuentacuentos” desde finales de los ochenta? Fin de inciso.

Total. Que resulta que el Hombre quiere mantener una conversación pelín comprometida con el Cura, más que nada porque resulta ser un asesino a sueldo deseoso de charlar a cerca de lo humano y lo divino antes de matar a su próxima víctima y con el silenciador todavía caliente de haber matado a un tipo antes de entrar por la puerta.

Supongo que estaréis pensando dos cosas: la primera que ahora entendéis todo el rollo que os he metido sobre el tipo duro y la segunda… ¿Qué decís? ¿Que es bastante simplón? ¡Pero vosotros que cojones tenéis que decir! ¿Sois guionistas o cómo va la cosa? Que sepáis que no es tan simple como pudiese parecer a primera vista y que construir un minicorto de 6 minutos con un planteamiento tan zen no es cosa fácil.

Las webseries tienen un estilo muy característico basado en una aparente sencillez que por lo que se puede observar han derivado hacia tres estructuras:

Dos seres humanos y un sofá

1.-Soy un sketch: véase “Qué vida más triste“. Dos personajes y una localización comodín con una cámara fija. El guión es lo que importa y no se exceden de los 4-5 minutos. Son básicamente un protagonista y su antagonista acompañados de ideas inteligentes y auto conclusivas de episodio a episodio que no necesitan de una acción trepidante o que por lo menos puede desarrollarse dentro de unos parámetros espaciales limitados. Vamos, lo que harían los Monthy Python si estuviesen en activo, hubiesen nacido en los ochenta y no los conociese ni su madre.

2.-Soy especial: véase “Dr. Horrible’s Sing-Along Blog“, una webserie cerrada de tres capítulos de 20 minutos cada uno y pensada para un público selecto. Con múltiples localizaciones y una excelente reputación de partida gracias a su director-guionista, se permiten 20 minutos por capítulo con la intención de venderlo en un DVD como si fuese una película.

Una celda y un hombre... zen al cuadrado

3.-Soy una serie: véase “The Cell“. La primera temporada son 20 episodios de 2 minutos y ya van por la segunda. Un solo personaje en una celda recibiendo llamadas de teléfono. Una trama horizontal o de largo recorrido para descubrir por qué el protagonista está encerrado.

“The Confession” entra dentro de los parámetros de la estructura “soy una serie” y tiene visos de “soy especial”. Está escrita y dirigida por Brad Mirman y cada capítulo es una pequeña obra dramática de alta calidad a nivel de producción, guión e interpretación que tiene la capacidad de atrapar a una gran variedad de ávidos ciber-espectadores. Ya lo expresó perfectamente Elisabeth Flack, directora ejecutiva de la Academia Internacional de Televisión para la Web (¿Lo habéis notado? Claro que sí. Se han sacado una Academia de TV-Web del refajo mientras se fumaban unos porretes en la barbacoa del domingo: con un par. Americanos): “Se prevé una avalancha de series web con directores y guionistas reconocidos a medida que los estándares de calidad referidos a la producción aumenten y sean capaces de atraer a estrellas…” y pásame un pedazo de tarta de chocolate, añadiría yo. No sé que pasa con el chocolate, ha tenido un éxito asombroso.

Una iglesia y un asesino implacable

Y para terminar, una nota curiosa: “The Confession” se grabó en 10 días en Nueva York durante una tormenta de nieve. Pese a que se podría pensar que a estos niveles todo el mundo está de vuelta cuando el resto de mortales vamos, el director-guionista dice que los actores se sorprendieron cuando llegaron al rodaje porque los sets eran “como para una serie normal” y no algo raro para “Internet”.

Almas de cántaro…

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“El Cuentacuentos” de Jim Henson

Seguro que muchos de vosotros recordáis “The StoryTeller” (1988) y os trae buenos recuerdos. El anciano Cuentacuentos junto al fuego con su perro hablador narrando historias llenas de monstruos y princesas, ogros y grifones, demonios y hechizos. Una imaginación desbordante con una puesta en escena impresionante.

Para los que nunca hayáis oído hablar de esta serie o sepáis que existe pero nunca la hayáis visto, os aseguro que es un buen momento para recuperarla. Si sois un poco mayorcitos y os da palo, siempre podéis poner de excusa a uno de esos miembros infantiles del hogar con el que no tenéis mucha relación, como vuestro hermano pequeño o vuestro hijo. Enseguida os daréis cuenta de que no es una serie tan infantil como os imaginabais.

Vamos haciendo boca con la apertura:

Jim y su gran creación: Kermit (Gustavo)

Jim Henson volcó toda su vida en la creación de maravillosas criaturas de fantasía cuando la ciencia informática estaba en mantillas y lo mejor era recurrir a la tela y la madera de sus marionetas. De hecho, Henson basó su carrera artística en la máxima “Simple is good” y fue artífice de series tan memorables como “Barrio Sésamo” (Sesame Street) o “Los Fraggle” (Fraggle Rock) y películas de culto como “Dentro del Laberinto” (Labyrinth) o “Cristal Oscuro” (Dark Crystal).

Para tristeza de todos los soñadores del mundo, Jim murió en 1990 con solo 54 años. Sin embargo se convirtió en uno de los primeros “twitteros” de la historia anotando frases sueltas en una libreta durante más de tres décadas en lo que se ha venido a llamar “The Red Book”

Pues bien, “El Cuentacuentos” fue uno de sus últimos trabajos como director y aunque no es de los más conocidos (ya os imagináis que Barrio Sésamo es difícil de superar) es uno de los que más me gustan.

John Hurt es el Cuentacuentos

Del “Cuentacuentos” podemos destacar muchas cosas, por ejemplo las interpretaciones de John Hurt, Sean Bean, Miranda Richardson o Jonathan Pryce entre otros. Aunque evidentemente, me interesan mucho sus guiones. Seguramente no os lo vais a creer, pero toda la primera temporada fue escrita por Anthony Minghella, oscarizado director y guionista de “El Paciente Inglés” o “El Talento de Mr. Ripley”.

Fotografía, vestuario y marionetas dieron un estilo inconfundible al "Cuentacuentos"

Fueron nueve adaptaciones de cuentos populares celtas, rusos y alemanes con Emmy incluido a mejor serie infantil. La estructura era la misma para todas las historias: un Cuentacuentos sentado junto a un fuego y acompañado por su perro narraba una historia en cada capítulo. La forma de hacerlo era muy interesante, porque el Cuentacuentos se dirigía a la cámara o a su perro de forma aleatoria. A veces olvidando a la audiencia y a veces olvidando a su perro. Mientras el Cuentacuentos mantenía la voz en off dando cohesión al relato, los cuentos cobraban vida y se desarrollaban ante nuestros ojos. Se aprovechaban los tres actos naturales de los cuentos para introducir comentarios del Cuentacuentos y del perro entre los mismos, pero durante toda la narración se volvía una y otra vez a referencias de la sala donde se narraba el cuento y la historia continuaba en el reflejo del tazón de agua del perro, en un plato de porcelana sobre una alacena o entre las llamas del hogar consiguiendo preciosas e ingeniosas transiciones. Además se usaban mucho las sombras y los dibujos planos lo que añadía texturas y diversión.

LOS CUENTOS

Creo que uno de los mayores éxitos de esta serie fue la elección de los cuentos. Ninguno de ellos era demasiado conocido a excepción de “La Cenicienta” y en realidad, la versión que eligieron no tiene nada que ver con la que estamos acostumbrados a escuchar. Eso convirtió al “Cuentacuentos” en un elemento de referencia para los niños más allá de los acaramelados cuentos de Disney con historias únicas que en mi caso, han pervivido en el recuerdo durante años.

Los demonios tratan de hacer trampas al soldado

El soldado y la muerte (The soldier and death): un soldado de los Húsares vuelve de la guerra sin nada más que tres galletas. En el camino encuentra a tres mendigos a los que ofrece su comida y a cambio le obsequian con un silbido, un saco y una baraja de cartas. Es el capítulo en el que aparecen los demonios rojos malvados, fumadores y pendencieros que juegan a las cartas todas las noches. Son como los gremlims en rojo pero más divertidos porque hablan.

El gigante sin corazón y el príncipe engañado

El Gigante sin corazón (The heartless giant): un gigante que sustituyó su corazón por un avispero está encerrado por sus fechorías en las mazmorras de un castillo y engaña al hijo del rey para que lo libere. Es el capítulo en el que a la puerta de la casa del gigante hay personas convertidas en piedra y aparece un lobo blanco que lleva al príncipe a su espalda. Todo ello recuerda a “Oz, un mundo fantástico” y a “La historia interminable”

Esa mata de pelos es Cenicienta

La Cenicienta (Sapsorrow): esta es una versión bastante más perversa de Cenicienta de la que estamos acostumbrados a escuchar. Tres princesas viven con su padre viudo y éste quiere volver a casarse. La mujer que pueda ponerse el anillo de la difunta esposa será la nueva reina. Las hermanas malas quieren ponerse el anillo para evitar que otra mujer se convierta en reina pero sin querer se lo pone Cenicienta y es obligada a casarse con su padre. Es el capítulo en el que Cenicienta se convierte en un monstruo cubierto de pelo, plumas y ratones. Nada que ver con Disney.

El Cuentacuentos haciendo su "Sopa de piedra"

Cuando me falto un cuento (A story short): el Cuentacuentos narra cómo llegó a la corte de un rey mendigando comida y se convirtió en el cuentista real. Al más puro estilo de las “Mil y una noches” el rey obliga al Cuentacuentos a contar una historia diaria durante dos años, pero el último día se queda sin cuentos. Es el capítulo de la sopa de piedra, uno de mis favoritos sin duda porque el protagonista era el Cuentacuentos.

La mitad de un demonio, el doble de miedo

Juan sin miedo (Fearnot): un muchacho no sabe lo que es el miedo y se embarca en un viaje de descubrimiento. Es el capítulo del hombre sin piernas, en el que juegan a los bolos con los cráneos y los fémures de los muertos y el más parecido al verdadero cuento de los hermanos Grimm de la recopilación de 1812  “Cuentos para la infancia y el hogar”.

Oh, oh... la princesa habló 3 minutos antes de lo que debía

Los tres cuervos (The three ravens): una malvada bruja se casa con un rey y transforma a sus tres hijos en cuervos y ahuyenta a su joven hija, obligada a permanecer en silencio durante 3 años, 3 meses, 3 semana y 3 días para romper el hechizo de la bruja. Este cuento está basado en el de “La Hija de la Virgen María” y sin duda lo mejora porque toma las partes más interesantes e ignora las más aburridas, añadiendo a la bruja que como todo niño sabe, nunca sobra en un cuento.

El Grifón es ADORABLE

El niño afortunado (The luck child): un bebé, séptimo hijo de un séptimo hijo, nace y la profecía dice que como niño afortunado que es, llegará a ser rey. El rey no se puede quedar de brazos cruzados y decide acabar con el niño, pero cuan Herodes fracasado, el niño sobrevive una y otra vez. Es el capítulo en el que aparece el Grifón, uno de los monstruos más adorables de toda la serie. Es una especie de grifo gigantesco que quiere que le rasquen la pechuga y le preparen la comida. Un amor. Este también es uno de mis preferidos, especialmente por la suerte que corre el rey a manos de un barquero misterioso que rememora a aquel de “El Infierno” de Dante.

Las promesas no se deben romper

Hans, mi pequeño erizo (Hans, my hegdehog): una mujer desea tener un hijo y acaba teniendo un bebé-erizo de púas suaves como plumas. El niño erizo es humillado por su propio padre y el resto de la sociedad y decide marcharse lejos para vivir tranquilo. Es uno de los capítulos que más recuerda la gente que vio esta serie de pequeño, pero yo no me acordaba de él hasta que lo revisioné. Es verdad que el hombre-erizo da miedo, así que no me extraña que niños asustadizos lo tuviesen grabado a fuego en la memoria, sin embargo yo debía necesitar emociones más fuertes en aquellos tiempos.

La troll más avariciosa

La verdadera novia (The true bride): una niña huérfana adoptada como sirviente por un troll es obligada a realizar tareas sobrehumanas. Sin embargo, a la niña se le aparece un león blanco y bueno, mezcla de Fujur y el León de la saga de C.S. Lewis que la ayuda una y otra vez. Es el capítulo en el que aparece el troll y la hija del troll, unos monstruos avariciosos, mezquinos y bastante divertidos.

Para terminar, un video diminuto en el que aparecen Frank Oz y Brian Henson, hijo de Jim y marionetista que dio vida al perro del Cuentacuentos, hablando de la serie.

¿Os habéis dado cuenta de que hubo una segunda temporada? Sí, con mitos griegos. Quizás hable de ella la próxima vez.

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Películas para niños creativos: “Oz, un mundo fantástico”

Queridos todos y todas… ¿tenéis niños? Si habéis nacido a finales de los setenta o principios de los ochenta es muy probable que sí. También es probable que viváis en casa de vuestros padres y gastéis vuestro dinero en comprar Iphones porque hay mucha crisis y una casa no os vais a comprar. La otra opción es que os acabéis de divorciar porque sólo os habéis casado con vuestro novio/a porque era lo que tocaba. Pero la verdad, vuestras miserias emocionales o románticas me importan un cojón de pato. Lo que me interesa es que os pongáis a procrear.

¿Os suenan? Pues no los lleva puestos la Malvada Bruja del Este

¿A qué viene esta presión añadida a la hipoteca y a mantener la apariencia de ser guay en twitter? Muy fácil. Si no tenéis niños no vais a disfrutar suficientemente el revisionado de la serie de películas que dispongo a sugeriros, pero rememorarás buenos tiempos, que nunca viene mal.

Y como buen progenitor que quieres ser para tus futuribles vástagos, querrás que salgan un poco como tú, ¿no? Bueno, no tan bien como tú, pero que te vayan a la zaga. A ver que se han pensado estos críos. Les pides una vez que te programen el VHS y te tratan como basura.

Electric Healing… la terapia más rompedora. Ya lo entenderás más adelante.

Porque seamos claros: tú has visto muchas de estas películas y aunque no te acuerdas, te marcaron la infancia. Como a mí y al resto de mentes creativas y privilegiadas que hemos crecido con grandes películas infantiles que NO ERAN PARA NIÑOS.

Total. Que parece que en los ochenta partieron la pana con películas apasionantes en las que aparecían niños, básicamente por el tema del target, pero que contaban historias que ya podían haber salido de lo más profundo del infierno. Y nadie se llevaba las manos a la cabeza.

Nadie tenía miedo de que no pudiésemos soportar la parte con salsilla de la vida. Partes un poco más oscuras y prometedoras que la manzana de “Blancanieves” o el terrorífico banquero de “Mary Poppins”.

Cuidado con los Rodadores. Bad Boys.

Estoy hablando de cosas como cabezas cortadas, manicomios, terribles monstruos… lo que viene siendo lo usual en cosas como “Wall-E” o “Toy Story”. Que no digo yo que no estén bien, pero se echan de menos historias con un poco más de enjundia.

Muy bien, pues vamos a ello. Vamos a crear una nueva generación de niños verdaderamente creativos, libres de noñerías y con historias fuera del “Quiero ser libre…y casarme con un chico guapetón” que cantan mirando por una  ventana todas las heroínas de Disney desde “La Cenicienta” hasta “Enredados”. En serio. Ya vale con la misma historia desde hace cincuenta años.

RETURN TO OZ (OZ, UN MUNDO FANTÁSTICO) 

Es la primera película que tenéis que añadir a vuestra lista. Fue dirigida por Walter Murch y co-escrita por éste y Gill Dennis.

A Walter Murch se le conoce mucho mejor por haber ganado un Oscar a mejor sonido por “Apocalypse Now” que por dirigir esta película. De hecho, es la única que ha dirigido y dando gracias.

Parece ser que cuando los de la Disney se enteraron de qué iba el guión estuvieron a punto de pararle el proyecto. Sin embargo, salió George Lucas por detrás de la cortina de dinero que le estaba cayendo con la saga fantástica y logró convencer a la productora de que le dejasen seguir. Sin embargo, tuvieron la excusa perfecta para vetarle cuando solo se embolsaron unos 11 millones de dólares de los 25 que costó rodarla.

Era una apuesta arriesgada, pero todo el cine de culto tiene algo de maldito en las taquillas. Veamos el trailer, que por otra parte no le hace ninguna justicia a la película.

Pues bien, nuestro amigo Walter no estaba solo en su locura. Gill Dennis, que a diferencia del director, era guionista y no técnico de sonido, ayudó a generar una historia mucho más adulta que ocurre seis meses después de que Dorothy volviese de Oz y está basada en libros de la saga de L. Frank Baum.

Como sabemos, la niñita encantadora volvió a su choza de Kansas y fue recibida amorosamente por sus tíos. Todos cantaron “Somewhere over the rainbow” y corte a créditos en Technicolor.

La historia se retoma cuando:

Dorothy sigue hablando de Oz y sus tíos comienzan a pensar que está loca.

Un incidente desencadenante por el que saltan chispas

La niña, que es nada más ni nada menos que Fairuza Balk con trenzas, evidentemente con este papelón ya no canta. Sin embargo no se muerde la lengua y sigue hablando de sus fantásticas aventuras en el reino mágico. Una noche ve pasar una estrella fugaz y descubre una llave con la marca OZ en la empuñadura y su delirio se hace cada vez más evidente para los adultos. Así que…

Su tía la lleva a un manicomio a recibir una nueva y revolucionaria terapia de electroshock.

Allí es recibida por la malvadísima enfermera Wilson y el siniestro doctor Worley y la encierran en una habitación donde puede escuchar los terribles alaridos de otros pacientes dañados por las descargas. Mientras esto ocurre comienza a llover. Menudo planazo. Aunque no todo es horrible. Una niña rubita aparece y la regala una cabeza de calabaza porque pronto es Halloween ¿? Después de eso, la atan a una camilla y están a punto de dejarla frita cuando…

¿INTERESANTE O QUÉ?

Cambio de cabeza: hoy pelirroja.

Os puedo decir que las cosas van a más. En esta película hay brujas que cortan cabezas y se las ponen como quien se cambia de camiseta, un malvado rey gnomo hecho de piedra, inquietantes seres inertes que regresan a la vida después de ser rociados con “Polvos de la vida”, Desiertos de la Muerte, esclavos atrapados en espejos, gallinas habladoras y huevos venenosos, sólo por mencionar algunas cosas. También están los viejos amigos: el león, el armario… No, espera eso es de otra saga. Bueno, ¡que sigue habiendo chapines de rubíes!

Ahhh….¡cómo echo de menos un cine infantil de esta categoría! Menos Hello Kitty y más Bye Bye Dead Cat. Eso es lo que nos hace falta.

Ya estoy deseando seguir con la segunda de la lista.

¡Grrrrrrrr!Pero antes de eso quiero… que digo quiero, NECESITO que sepáis que ha pasado con las pequeñas protagonistas. Fairuza sigue actuando en cosillas aquí y allá. La chica tiene una cara que la define bastante y ella se encarga de sacarle partido. A mí siempre me ha parecido una mezcla extravagante entre Angelina Jolie y Juliette Lewis.

Emma Ridley, la pequeña Ozma, parece ser que a los 13 años le encantaba hacer strip-tease en las discotecas londinenses y se casó con 15 años en Las Vegas con un pavo de 30. Después de un inconveniente aumento de peso, redescubrió a Jesús y fundó una cadena de… bueno, no quiero estropearos la sorpresa: SORPRESA.

Me encanta ser superficial. A veces.

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Una serie de ladrones elegantes: “White Collar”

Tim Dekay es el de la derecha...dejad de mirar a la izquierda

Después de un breve receso para tomar fuerzas y trabajar en oscuras maquinaciones que ninguno de vosotros alcanzará a comprender jamás, La Guionista Famélica vuelve a la carga con una serie que ha caído en sus manos gracias a Tim DeKay ¿Y quién es ese? podría ser la pregunta que se os pasase por la cabeza, así de bote pronto. Pues es el fantástico Jonesy de “Carnivale” una de las series de culto de la HBO, no estrenadas en España y francamente disfrutable con unos buenos subtítulos.

Así es que el otro día, estaba haciendo que me documentaba mientras miraba el mainstream de Tumblr y me saltó a vista uno de esos gifs animados que les encanta hacer a los adolescentes híper vitaminados que sigo. Obviamente, era una de las miles de declaraciones de amor diaria a Alan Rickman, ya sea vestido como Severus Snape o con traje y corbata.

En este caso era de rickmanrules y se acompañaba de los tags  #attractive#i love you seguido de la ardiente declaración que prometo que no me he inventado yo: “Creo que esta foto es la perfección absoluta: ¡pelo, labios, nariz, expresión! ¿Ya he mencionado el pelo?”

Esto merece un inciso, ¿no os parece? Estamos hablando de ALAN RICKMAN, por el amor de Dios. Un hombre nacido el 21 de febrero de 1946. Es decir, mi abuelo. Un hombre que por las cosas que dicen esas (y esos) guarrillas quinceañeras podría azotarles con una varita mágica de madera flexible de 35 centímetros con núcleo de cabello de unicornio, porque en la época en la que Alan estaba en el colegio eso era absolutamente legal.

Pues a ellos esa clase de cosas con tipos de 65 años les parece lo más… en fin.

Aparquemos el tema Alan Rickman, que por otra parte siempre me ha parecido un actor maravilloso aunque ligeramente encasillado en papeles de hombre malísimo con la actitud de tener un palo metido por el culo… vease “Dogma”, “Robin Hood”, “Sweeney Todd”, “Harry Potter” e incluso “Love Actually”, donde parecía que era el único que no se había enterado de que actuaba en una comedia romántica.

Tim es Peter Burke del FBI

Pues eso, que estaba partiéndome el pecho, digo documentándome y debajo del gif de Alan estaba Tim DeKay vestido de traje (por cierto, no le confundís a veces con Peter Sarsgaard) con la exclamación “White Collar 3rd season, I can’t wait!!!”

“Hummm”… pensé. “Necesito nuevo material. Acabo de terminar “Los Tudor” y “Medium” y necesito una nueva serie con tramas auto conclusivas y una sutil trama horizontal que alegre mi vida”

¡Tiffani sobrevivió a los pantalones de cintura alta!

Bueno, voy a ser sincera. En realidad pensé: ¿¡Tiffani-Amber Thiessen está en esta serie!? Qué risa, tengo que ver el piloto ahora mismo. Así que lo hice.

VENGA, CUENTA YA DE QUÉ VA LA SERIE ¿NO?

Bien, pues la serie va de un ladrón-falsificador súper mono y un poco granuja pero de buen fondo Neal Caffrey (Matt Bomer) que trabaja de asesor para el FBI y está al cargo del inteligente y encantador detective Peter Burke (Tim DeKay). En el piloto narran cómo esta pareja atípica se pone a trabajar para el bien de la humanidad y de los delitos de guante blanco.

Los cuatro magníficos

Espera, ¿qué ya has visto esta serie? No, me parece que no. Lo que has podido ver es “Atrápame si puedes”, “El Secreto de Thomas Crown” o  “Un plan brillante”, películas de esas que se digieren fácilmente y son delicadas y elegantes.

Claro que sí. Son esa clase de películas inteligentes con un entorno de lujo donde hay falsificadores que te roban mientras te lanzan un beso y chicos encantadores y más listos que nadie como el Rat Pack de “Ocean’s Eleven”. Nunca hacen daño porque “no es su estilo” y finalmente caen enamorados de la chica de turno, aunque no sabemos quien ha atrapado a quien.

Matt Bomer es Neal Caffrey, el ladrón elegante

Por lo que he podido apreciar en el piloto, “White Collar” lanzará un misterio por capítulo al estilo de las series policíacas pero con swing, estilo y humor fino. No creo que pretenda mucho más, pero eso también es agradable. Por supuesto, a los espectadores actuales, no nos sirve con eso. Ahora necesitamos un poco más de profundidad en los personajes y que nos engañen con alguna trama horizontal para picar la curiosidad y “White Collar” tiene todo eso y más. De hecho, no me extrañaría nada si la ligerísima trama de largo recorrido que sirve como detonante de la serie se convirtiese en algo mucho más importante que acabase siendo un elemento clave para el desarrollo futuro de las tramas.

Hanks y DiCaprio en la precuela de "White Collar"

Lo único que no me cuadra de este piloto es la relación entre el ladrón y el policía. Está claro que han querido dar respuesta a la suposición ¿y si enseñamos los casos que resolverían Tom Hanks y Leonardo DiCaprio justo al acabar “Atrápame si puedes”? Tanto Leonardo como Tom dan el perfil de tipos majetes y eso es lo que nos han querido transmitir en la relación entre Neal y Peter, pero me falta antagonismo. Parece que todo es buen rollo y quítame allá esas pajas. Puede ser el estilo de la serie, pero está claro que si estos dos protagonistas se van a llevar tan bien es mejor que el misterioso “Hombre del Anillo” comience a dar caña lo antes posible.

A mí me ha enganchado porque me encantan las historias de ladrones refinados e inteligentes. Adoro las pistas misteriosas y los secretos ocultos en pinturas antiguas y ha encajado bien con mi estilo de humor. En definitiva, muy disfrutable.

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